Enviaron a Macri una prueba de vida de su hija Florencia

Se trata de una carta escrita por la joven
Gustavo Carabajal
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4 de mayo de 2003  

Luego de cinco días sin saber de Florencia, Franco Macri recibió ayer una carta escrita de puño y letra por su hija menor, que fue enviada por los secuestradores como prueba de vida.

En la madrugada de ayer, el empresario recibió la segunda llamada de los delincuentes que tienen secuestrada a Florencia, de 19 años, según fuentes judiciales y policiales.

En esta comunicación, los secuestradores -los investigadores sospechan que se trata de una banda importante y profesional- ordenaron a uno de los integrantes de la familia Macri que se dirigiera hacia un cajero automático del Banco Francés instalado en la colectora de la Panamericana para retirar la carta escrita por Florencia.

Los informantes señalaron que, si bien no conocían el texto, en dicha misiva la hija menor de Franco Macri, por indicación de los secuestradores, se habría referido a distintos aspectos de la actualidad, como algo que vio en televisión o en los diarios, para demostrar que se trataba de una prueba de vida actual.

Por la mañana, Mauricio Macri, medio hermano de Florencia, le envió un dramático mensaje a través de los medios de comunicación, en el que le pidió que se quedara tranquila, porque "todo va a salir bien".

Fuentes de la investigación señalaron, además, que en esa segunda comunicación el titular de Socma se habría encargado de negociar el pago del rescate de 1.500.000 dólares exigido por los malvivientes para liberar a su hija, secuestrada el martes último en el barrio porteño de San Telmo, según aseguraron a LA NACION calificadas fuentes de la investigación.

Ayer por la tarde, la familia Macri esperaba una tercera comunicación. Además, los informantes señalaron que confían en que el caso tendrá una resolución favorable en las próximas horas.

No obstante, esos voceros no confirmaron si tal presunción se fundaba en la posibilidad de que Franco Macri hubiera pagado el millonario rescate exigido por los secuestradores.

"Por si Flor me está mirando, quiero decirle que papá está bien, que Cristina -por Cristina Greffier, la madre- está bien y que va a salir todo bien. Que esté tranquila. Fuerza Florcita que va a estar todo perfecto", dijo mirando a las cámaras de televisión el presidente de Boca Juniors, cuando llegaba a la casa de su padre, Franco, situada en el barrio porteño de Palermo.

El recuerdo personal

Este mensaje no fue casual. Cuando Mauricio Macri fue secuestrado el 24 de agosto de 1991, fue llevado por sus captores a la casona situada en Garay 2882.

Allí estuvo encerrado, hasta el 6 de septiembre de ese año, cuando lo liberaron.

Hasta entonces, permaneció en una habitación de tres metros por dos, a la que los secuestradores denominaron "la caja".

No tenía ventanas y sólo contaba con una abertura de 20 centímetros de diámetro por donde los secuestradores que lo habían raptado le pasaban la comida, un grabador, cassettes, pilas y las misivas con las exigencias de los delincuentes, que debía grabar.

En su declaración testimonial ante el juez de Instrucción Nerio Bonifatti, Mauricio Macri recordó que en "la caja" había una mesita de luz con un velador, bastante deteriorado, una radio vieja, sin frecuencia modulada, un inodoro como de casa rodante, una cama y una cámara de televisión con un micrófono como si fue un portero eléctrico, por el que lo vigilaban.

De acuerdo con lo que consta en la causa judicial, el presidente de Boca recordó que en la habitación en la que estuvo cautivo "también había un televisor Sanyo, con caja blanca, en el que se veían los cinco canales capitalinos. Pero el Canal 2 se veía mejor que los demás", sostuvo ante la Justicia.

Además, Macri le dijo al magistrado Bonifatti que siguió por la televisión todo lo que se decía sobre su secuestro y recordaba, entre otras cosas, la imagen de los periodistas apostados en la puerta de su casa.

Presunción

Quizá con la presunción de que su media hermana podría estar cautiva en condiciones similares a las suyas y que podría tener un televisor cerca, el presidente de Boca decidió enviarle dicho mensaje.

Si bien no fue confirmado por ninguno de sus allegados, Mauricio Macri habría enviado el mensaje a Florencia luego de leer la carta recibida como prueba de vida.

En esa misiva, la chica habría hecho referencias a hechos de actualidad que sólo pudo conocer si tenía un televisor cerca.

Tampoco ninguno de los colaboradores de Macri confirmó si el empresario envió el mensaje para llevar tranquilidad a los secuestradores que tienen cautiva a su media hermana y para que supieran que estaban al tanto de las exigencias.

El caso Echarri

Vale recordar que un hecho parecido ocurrió el 31 de octubre último, cuando el actor Pablo Echarri, acompañado por su hermana, salió a la puerta de la casa de sus padres, en Villa Dominico, y se dirigió a las cámaras de los medios de comunicación que estaban en la calle para enviarle un mensaje a su papá, Antonio, y a los delincuentes que lo tenían secuestrado.

En esa oportunidad, pidió un manto de silencio a los periodistas y, a la policía, que liberara el camino, pues la liberación era inminente y la familia no quería interferencias de ningún tipo.

Al día siguiente, minutos después haber sido liberado por la policía, Antonio Echarri, durante una conversación con LA NACION recordó que, al ver a su hijo por la televisión, se puso a llorar y se abrazó con Ezequiel Di Cugno, uno de sus secuestradores.

Ayer, antes de ingresar en la casa de su padre, el candidato a jefe del gobierno porteño volvió a pedir prudencia a los medios en el tratamiento de la información del secuestro de su media hermana.

Según pudo saberse, hasta anoche no se había producido ningún contacto entre la Justicia y la policía con la familia Macri.

El titular de Socma se encarga personalmente de negociar con los secuestradores y decidió que no interviniera la policía.

De todos modos, se abrió una causa de oficio que lleva adelante la jueza federal porteña María Servini de Cubría, quien permanece en contacto permanente con la División Delitos Complejos de la Policía Federal y con los fiscales Jorge Di Lello y Jorge Alvarez Berlanda.

También actúa de oficio en el caso la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

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