Es necesario disminuir las desigualdades

C. Atencio y G. Díaz Langou
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4 de junio de 2016  

La lucha por erradicar la violencia contra las mujeres debe necesariamente interpelar los patrones de desigualdad y discriminación de los que el colectivo femenino es víctima histórica. Para ello, resulta imprescindible atender a los factores que profundizan esa desigualdad.

En el ámbito laboral, en el país, las mujeres enfrentan considerablemente mayores dificultades que los varones, tanto en el proceso de búsqueda como en la selección y los ascensos en sus puestos de trabajo. Sólo una de cada dos mujeres es activa laboralmente (trabaja o busca trabajo), cifra que no mostró crecimiento en muchos años y contrasta fuertemente con el 72% de actividad laboral masculina. A las mujeres les cuesta más obtener un empleo y, una vez que lo hacen, es un empleo de peor calidad.

Estas dificultades están íntimamente relacionadas con la falta de equidad existente en la distribución de las tareas en el interior de los hogares. Las mujeres destinan en promedio 6,4 horas diarias a desarrollar tareas de cuidado, mientras que los varones dedican tan sólo 3,4 horas. Asimismo, el mercado laboral tiende a segregar a las mujeres impidiendo su acceso a puestos de decisión ("el techo de cristal") y a los sectores más dinámicos de la economía ("las paredes de cristal"). Según la Encuesta Permanente de Hogares sólo tres de cada diez puestos de jefatura son ocupados por mujeres y el salario promedio de los varones es un 36% mayor que el de las mujeres (y un 27% cuando hablamos de puestos con las mismas responsabilidades).

Otro ámbito donde se evidencia la clara desventaja de las mujeres es en el acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva. Resulta alarmante que aun habiendo asistido a un período de crecimiento económico y sustantiva inversión en políticas sociales, la tasa de mortalidad materna en la Argentina continúe arrojando índices excesivamente altos (3,2 por cada 10.000 nacidos vivos) y lejanos al compromiso que adoptó el país con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estas muertes son, en gran parte, evitables.

Un femicidio cada 30 horas tiene su correlato, en buena medida, con estas desigualdades. Para poder dotar de contenido a los letreros de #NiUnaMenos, la Argentina necesita trabajar fuertemente en disminuir las disparidades entre varones y mujeres para construir mayores estándares de igualdad de oportunidades. Centrar los esfuerzos en transversalizar la perspectiva de género en las políticas públicas se presenta como un camino posible y transitable. Pero también nutrir el #NiUnaMenos es una responsabilidad colectiva: los estereotipos de género que en la cotidianidad nos parcializan la lectura y nos confinan a una mirada patriarcal se deconstruyen entre todas y todos.

Coordinadora y directora, respectivamente, del Programa de Protección Social de CIPPEC

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