Escasos resultados tuvo la campaña "Un día sin mi auto"

Las calles, tan atestadas como siempre
Laura Rocha
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23 de septiembre de 2006  

Ayer era un buen día para dejar el auto en el garaje. Esa era la iniciativa de "Un día sin mi auto", impulsada por el gobierno porteño y establecida por ley en la ciudad, por la que se pretende alentar a los porteños a dejar los automóviles en sus casas, compartirlos o utilizar el transporte público para evitar la contaminación ambiental que generan los gases que despiden los vehículos.

A pesar de que se registró una leve baja en algunas autopistas, la cantidad de autos pareció ayer ser la misma que la de cualquier viernes.

Hoy, más de 1,6 millones de vehículos circulan cada día por Buenos Aires, a los que se suman casi 10.000 colectivos y 38.000 taxis. En el primer trimestre de 2006, el tránsito por la ciudad se incrementó el 7,3 por ciento.

Los vecinos consultados ayer por LA NACION desconocían la iniciativa, en general (fue casi nula la publicidad), aunque se manifestaban de acuerdo con ella.

"No sabía nada sobre la campaña, pero la verdad me parece muy bien, y no sólo por la contaminación sino también por el caos de tránsito que hay en el microcentro todos los días", dijo Teodoro Vallejos, mientras esperaba que el semáforo le diera paso.

Con él coincidió Luis Gasotti: "Ni idea. No me enteré, pero estoy ciento por ciento de acuerdo. En otros países hay más restricciones en las zonas urbanas".

Según Ernestina Vidal, estas campañas deberían estar acompañadas de un plan para mejorar el transporte público: "No sabía nada, pero aunque estoy a favor de este tipo de campañas, la verdad, me costaría mucho dejar de usar el auto. Y con respecto a la contaminación, también se debería controlar a los colectivos".

Humo negro, hidrocarburos, dióxido de azufre, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno son algunos de los componentes que despiden los caños de escape de los rodados, pero muchos de ellos, como los colectivos, suelen estar exentos de las multas por falta de controles. En los últimos 15 días, la Dirección de Control Ambiental del gobierno porteño verificó 389 colectivos. Sancionó a 20 de ellos por los humos negros que emanaban de los caños de escape, y a seis por el alto nivel de ruido. El Código de Faltas porteño castiga con una multa de 200 a 5000 pesos. Sin embargo, el gobierno local no tiene jurisdicción para prohibir la circulación.

La Comisión Nacional de Regulación del Transporte es la encargada de esos controles. Sus sanciones por contaminación ascienden a 3000 boletos mínimos.

Dijo el dirigente de Pro, Horacio Rodríguez Larreta: "Hay que tener un plan integral a mediano plazo. No se les puede pedir a los conductores que ingresan en la ciudad por autopistas que abandonen su vehículo para utilizar el transporte público que ya está colapsado".

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