Escollos para realizar un relevamiento

Un grupo de profesionales quiso trazar un mapa del maltrato, pero varias escuelas no accedieron
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10 de abril de 2012  

Es un problema grave, la causa del padecimiento de miles de chicos, la razón por la que no quieren ir al colegio ni participar de actividades sociales con sus compañeros. Los hostigan, los burlan, los martirizan. Sin embargo, esta preocupación, que desvela a miles de padres en todo el mundo, no ha encontrado eco en las autoridades educativas.

Un grupo de profesionales y docentes de la Universidad de Flores y del Centro de Investigaciones del Desarrollo Psiconeurológico (Cidep) conformó hace dos años un equipo interdisciplinario para abordar el tema con el nombre de Equipo Bullying Cero. Impulsan una investigación sobre la prevalencia del acoso escolar en sexto y séptimo grados en colegios de la Capital. Se pusieron como meta elaborar un diagnóstico estadístico de la situación. Para ello, relevarían el clima que se vive en 40 escuelas porteñas, 20 de ellas públicas y otras 20, privadas.

"Si no hay estadísticas, no hay concientización del problema y no hay herramientas para justificar un plan de capacitación docente en este tema", explica Flavia Sinigagliesi, coordinadora del Cidep.

El problema es que justamente, después de dos años de trabajo, no han conseguido trazar un diagnóstico, ya que sólo nueve de las 40 escuelas accedieron a que los profesionales ingresaran a las aulas y realizaran observaciones en clase.

Esto, a pesar de que sería un trabajo en el que se mantendrían en reserva tanto los nombres de los docentes y de los alumnos como de las escuelas involucradas.

"Pedimos el aval del Ministerio de Educación y de la Dirección de Educación de Escuelas Privadas; ambas entidades nos apoyaron, pero la decisión de participar es de cada colegio. Lamentablemente, a dos años de iniciada la investigación, sólo logramos tomar las encuestas en nueve escuelas", lamenta Sinigagliesi.

"Las escuelas tienen miedo de participar, creen que si se encuentra bullying en la institución habrá sanciones o se las culpará de la situación. Sin embargo, la idea es todo lo contrario: colaborar para que posteriormente se pueda capacitar a los docentes para detectar y prevenir las conductas de hostigamiento en el colegio", agrega la especialista.

El objetivo de la investigación es reunir los elementos necesarios como para trazar un mapa de realidad, para poder luego intervenir. Quieren impulsar una ley para que se trabaje el tema en las escuelas desde la prevención. No se busca establecer castigos ni marcar a las instituciones, sino iniciar un camino para que los propios docentes puedan dar los primeros signos de alerta.

"En ocasiones, las autoridades educativas han hecho declaraciones públicas diciendo que no hay casos registrados sobre bullying en nuestro país. Esto es imposible, porque aun en los países con mejores programas antibullying las conductas de hostigamiento en las escuelas están presentes, aunque en menos frecuencia y de menor intensidad. Lo que ocurre es que las autoridades creen que no hay bullying porque no hay ninguna ley que enmarque el abuso entre pares. Los padres no saben cómo hacer la denuncia?", detalla.

"Hay factores ambientales que influyen para que el maltrato se perpetúe: los niños van al colegio más horas; los padres pasan menos tiempo en casa y conversan menos con ellos; los docentes están muy exigidos desde muchos aspectos y no pueden dedicar horas a conversar y observar a sus alumnos. Los niños también están inmersos en un mundo más competitivo donde a veces el poder es a costa del desprestigio del otro. Si el hostigador no tiene espectadores, si no tiene quien lo apoye y lo que hace no es canchero, esa conducta desaparece", asegura Sinigagliesi.

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