Especial salida laboral para excluidos

Casi 40 personas con discapacidad mental trabajan en esta entidad que realiza productos para empresas de primer nivel
Micaela Urdinez
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18 de junio de 2012  

La calma y el orden que reinan en el salón son el ambiente ideal para que las 37 personas con discapacidad intelectual del Taller Protegido de Producción Parque Quirno realicen sus tareas cotidianas en el barrio de Hurlingham. Divididos en mesas agrupadas de acuerdo con el trabajo que tienen asignado y tan concentrados que ni siquiera levantan la vista para reparar en los visitantes, doblan, cortan, pegan y arman todo tipo de productos.

El taller se fundó, en 1978, como asociación de padres para darles una posible salida laboral a los chicos con discapacidad, que a los 14 años se quedaban sin posibilidades educativas. El terreno fue cedido por la municipalidad, el edificio fue una donación del Rotary y las personas empezaron a llegar derivadas de colegios, centros de formación laboral o por el boca a boca.

"Con el tiempo, fuimos agrandando el espacio y las comodidades para llegar a tener este lugar. Acá los chicos trabajan como en cualquier otra fábrica de producción. Lo que no se puede hacer lo inventamos y siempre priorizamos los trabajos en función de la urgencia de los pedidos", explica María Busconi, presidenta del taller.

Los productos son de todo tipo y se ajustan a los pedidos de los clientes: carteles, bolsas de polietileno, cajas de cartón, armado de juegos científicos y muñecos son sólo algunas de las cosas que se están confeccionando ese día.

Existen tres categorías de operarios en función de sus capacidades y funciones: operarios B, A y operario calificado. Todos, sin distinciones, cobran sueldo, aguinaldo y vacaciones. Sin embargo, Busconi cree que no es suficiente y por eso hace años que trabaja para que a estas personas se les reconozcan sus aportes para que algún día también puedan jubilarse como cualquier otro trabajador: "Mi hijo está trabajando acá hace 34 años y cuando yo no esté, no va a tener jubilación. Después de los 50 años, estas personas no tienen a dónde ir y no siempre vamos a estar los padres para poder cuidarlos", enfatiza Busconi.

A partir de que se sumaron a Red Activos –una alianza de talleres protegidos impulsada por la ONG La Usina– pudieron organizarse mejor, acceder a grandes empresas como clientes, reducir costos y diversificar la variedad de productos.

"Tenemos que conseguir que todas las manos estén ocupadas, más allá de que haya un trabajo mejor pago, pero la mitad sin trabajo. En otra época, nosotros hacíamos muñecos de peluche o velas que teníamos que salir a vender por la calle. Esta es una obra de toda la vida", concluye Busconi.

En este momento, solicitan la colaboración de un arquitecto voluntario para las tareas de refacción que quieren emprender, y donaciones de tierra negra, cemento y chapas traslúcidas. Los interesados pueden comunicarse al 4665-7070 o por e-mail a tallerparquequirno@speedy.com.ar.

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