"Estamos atrapados". Son argentinos, viven en España y no pueden volver a su casa

Florencia Amoroso, Emiliano Cruz y Lola
Florencia Amoroso, Emiliano Cruz y Lola
Evangelina Himitian
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8 de mayo de 2020  • 13:07

"Somos españoles atrapados en la Argentina". Así se definen. Son un grupo de 700 personas, aunque la mayoría son argentinos con doble ciudadanía, o que residen en España, que quedaron varados en el país ya que la pandemia del nuevo coronavirus no les permitió usar su pasaje de regreso. Algunos están alojados y cumplen cuarentena en la casa de un familiar. Otros están desesperados por volver, porque se quedaron sin ahorros y tienen hijos chicos del otro lado del océano, o tienen que continuar un tratamiento médico y están urgidos por subirse a un avión.

"No hemos tenido ningún apoyo o ayuda del Consulado ni de la Embajada. Ellos solo nos dicen que estemos atentos a las redes sociales. Desde que se suspendieron los vuelos, hubo seis aviones de Iberia y habrá otros dos de Aerolíneas en los próximos días. Pero es una carrera por ver quién lo consigue primero, nos cobran el impuesto País, sobrevenden el vuelo y encima no establecen prioridades para los casos más críticos, como el de un matrimonio que tienen a sus hijos menores de edad solos en España, o de personas que deben seguir tratamientos médicos allá", explica Matías Sartori, de 32 años, un argentino que desde hace diez vive en España y que quedó varado en el país, junto a su mujer, Myrian y a su hija Valentina.

Vinieron para el cumpleaños de 15 de su sobrina, a fines de febrero, cuando en Valencia, donde viven, recién había aparecido el primer caso de Covid-19 . Pero no pudieron volver. Ayer recibió un mensaje del cónsul, que hizo circular entre los grupos de Whatsapp de los argentinos-españoles varados, explicando la situación.

"Somos conscientes de que sois muchos los que todavía esperais un asiento en un avión que os lleve directo a casa. Desgraciadamente los vuelos comerciales están suspendidos pero seguimos trabajando en buscar alternativas. Pese a las dificultades, ya hemos organizado seis vuelos que permitieron que 1500 españoles volvieran a casa.Y otras 100 personas viajaron en otros vuelos a Europa", dice el comunicado que fue enviado a los españoles y argentinos residentes y que lleva la firma de Javier Sandomingo Nuñez, el embajador de España. También detalla que quedan unos 500 españoles atrapados en el interior del país y que la embajada y los consulados trabajan para que todos puedan retornar.

Sartori es periodista y es uno de las 700 residentes en España que necesitan volver. Él y otros expatriados se pusieron de acuerdo para organizar el reclamo Y establecer prioridades, ante la falta de respuesta de las autoridades consulares . "Los españoles nos toman a nosotros como cónsules, porque los verdaderos cónsules no les contestan", dice. LA NACIÓN se comunicó con el teléfono de urgencias consulares de España en Buenos Aires, pero allí se informó que el cónsul no haría declaraciones.

Matías Sartori, con Valentina y Myrian
Matías Sartori, con Valentina y Myrian

"Nosotros no sabemos cuándo vamos a poder volver. Mientras tanto, estamos en la casa de mis papás, que tienen 63 y 64 años, haciendo cuarentena con mi abuela que tiene 92. Y teletrabajando desde acá, para poder pagar las cosas en España. Es una falta de respeto. Se informa que hay vuelos que salieron con asientos vacíos, pero también es real que muchos españoles fueron al aeropuerto, con lo difícil y caro que es hacerlo en cuarentena, con la reserva del pasaje que habían vuelto a comprar apenas se abrió la venta y no los dejaron viajar porque se había sobrevendido. Ahora nos ofrecen un vuelo de Aerolíneas Argentinas, que en lugar de costar 34.000 pesos como los de Iberia, sale unos 62.000 pesos, que va a salir el 10 de mayo. Hay muchos inscriptos pero nadie sabe quién va a poder viajar", dice Sartori. Parte de la crisis, es que para regresar, no les permiten utilizar el pasaje que les cancelaron para su vuelta. En cambio, les ofrecen un bono para más adelante y los hacen comprar un nuevo ticket. "No son vuelos de repatriación. Son vuelos comerciales, a precios muy caros. Nosotros vamos a tener que pagar unos 200.000 pesos para poder volver".

"Soy español y residente en España. Nací en Argentina y hace 40 años vivo en Ibiza. Estoy varado y mi situación es caótica. Tengo 66 años, soy discapacitado, diabético y con problemas pulmonares y cardíacos. Estoy operado del corazón. Tengo una lesión muy grave de médula. Soy hipertenso, lo que se te ocurra lo tengo. Vengo a Argentina los meses más crudos del invierno en España porque no los paso. Tenía pasaje de vuelta para el 15 de abril, pero todo se suspendió. Del consulado no me ayudaron. Me cuesta imaginar una situación más apremiante que la mía. Ya casi no tengo medicación, empecé a bajar las dosis para no cortar el tratamiento. Recién ayer logré sacar pasaje para el vuelo del 12, pero los que me avisaron son los argentinos españoles que se organizaron. Sino, todavía estaba esperando la ayuda del consulado", dice Omar Juarez Adorna.

Sus hijos, que viven en Ibiza y una amiga lo ayudaron a sacar los pasajes porque él tiene poca movilidad en las manos. Apenas consiguió el ticket del avión que lo llevará a Barcelona, respiró aliviado. Pagó más de 900 euros por un pasaje de vuelta en Aerolíneas Argentinas, porque el que tenía para el regreso no se lo reconocieron. En Barcelona tendrá dos días de espera y entonces podrá volar a Ibiza y llegar a su casa.

"Espero que todo salga bien, porque a varios de los que habían sacado pasaje para vuelos anteriores, al llegar a Ezeiza los hicieron volver", dice Omar. Se está quedando en la casa de un amigo, en Caseros. Se tuvo que ir de la casa de su sobrina, donde pasó el verano porque el marido de ella trabaja en el hospital Posadas y tenían temor a algún contagio.

Embarazada en espera

Una situación similar vive Florencia Araceli Amoroso, de 28 años, que vino con su esposo, Emiliano Cruz, de 41 años y su hija Lola, de dos. Es argentina y hace diez años vive en España. Unos días antes de la fecha de regreso se enteró de que está embarazada. Ahora, lleva cinco meses de gestación, no tiene cobertura de salud local y está urgida por volver a Menorca lo antes posible. A fines de mayo, Lola cumple los tres años, por lo cual, tendrá que pagar otro pasaje por ella y además, a partir de mediados de junio, por el avance de su embarazo ya no podrá volar. Tendrá que esperar hasta enero, cuando su hija que viene en camino tenga tres meses. Ayer, apenas se enteró que se abría el vuelo del martes próximo, entró a la página y logró comprar los pasajes. "Pagamos 140.000 pesos. Pero ahora estoy tranquila. Si Dios quiere, el martes estamos en ese vuelo", dice.

"Es desesperante. Nos piden que pongamos nuestra parte y lo hacemos. Accedemos a pagar otro pasaje para volver a casa. Pero no nos escuchan. Mandé un mail al cónsul y me rebotó una respuesta automática. Todos los días llamo tres o cuatro veces a Iberia. Vivo pendiente de la web. Hace unas semanas, cuando se abrió el segundo vuelo, a los diez minutos logré comprar nuestros pasajes, me enviaron la reserva por mail, pero no llegaron los tickets, empecé a llamar de nuevo y al día siguiente me dijeron que me había quedado sin pasaje. Nos hacen agarrarnos de los pelos entre nosotros para poder volver", dice Amoroso.

Sin tratamiento

La situación de Néstor, de 56 años también es difícil. Vive en Valencia desde 1997. Fue a trabajar en el armado de escenografías de teatro y se quedó a vivir. Se casó, se separó y en febrero vino después de muchos años a visitar a su papá, que tiene 84 años y se tiene que operar. Pero no pudo volver. Néstor, pide que no se publique su apellido, tiene HIV. Pero sus papás no lo saben. No se los quiere decir. Además, tiene una disminución de la vista del 70%. "Me traje la medicación para unos 60 días, pero ya se me acabó. Hace varias semanas estoy sin la medicación y eso es muy peligroso. Puedo enfermarme o desarrollar resistencia a los tratamientos. Pero tengo miedo de ir a un hospital a pedir ayuda, me da temor el contagio. No me puedo mover solo en colectivo, no puedo pedirle ayuda a mis padres. Cada vez que se abre un nuevo vuelo, por los problemas que tengo en la vista, tardo tanto en completar los formularios que siempre me ganan de mano y me quedo sin pasaje", dice Néstor angustiado.

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