"Estamos pagando con mucha sangre"

Lo afirmó el jefe de la Policía Federal
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19 de diciembre de 2001  

"Hoy estamos pagando muy caro el precio para frenar el delito, porque lo estamos pagando con mucha sangre."

Así el jefe de la Policía Federal, comisario general Rubén Santos, sintetizó el duro momento que vive la fuerza seguridad ante la sucesión de efectivos asesinados en lo que va del año.

"El dolor es muy grande"

En una entrevista que concedió a LA NACION, el jefe de policía se mostró preocupado y, a la vez, satisfecho por la entrega de sus hombres que, cada día que pasa, deben enfrentarse a una delincuencia cada vez más violenta.

"El dolor es muy grande por cada policía federal que cae por cumplir con su deber de defender a la ciudadanía. Pero, a la vez, me siento halagado por las decenas de cartas, llamadas y mensajes de la gente, de todos los estratos sociales, que brinda su apoyo y que nos estimula para seguir adelante en este difícil momento."

-¿Por qué parece tan fácil matar hoy a un policía?

-Es que cada policía federal está consciente de los grados de inseguridad reinantes, por lo que no duda en actuar para impedir que se cometa un delito.

Más todavía, el policía en muchas ocasiones interviene pese a estar en desventaja numérica y eso que está autorizado a no actuar en circunstancias adversas.

-Hace pocos meses usted informó que los delitos se habían estabilizado en la ciudad. Pero la sensación de inseguridad persiste. ¿Cómo se entiende esto?

-Es cierto que los vecinos, con razón, estén sensibilizados. Pero quiero que todos sepan que nuestra labor no se detiene.

Se ha duplicado la cantidad de detenciones respecto de 2000, pues tenemos 18.000 detenidos más. También se ha esclarecido casi el 80 por ciento de los crímenes cometidos en la Capital y, en especial, los vecinos cada vez colaboran más con la policía.

Este año hubo un 40 por ciento más de llamadas al 101 del Comando Radioelétrico que nos alertaban sobre situaciones sospechosas y pudimos intervenir antes que se cometieran los delitos. Esta constante prevención hace que bajen sensiblemente los delitos en la ciudad, aunque a veces la gente no lo perciba.

-¿Cree que el endurecimiento de la legislación para quien ataque o dé muerte a un policía ayudará a que sucedan menos asesinatos de efectivos?

-Debemos tener en cuenta que hoy el delincuente desprecia por completo su vida y la de los demás y junto con la droga conforma un cóctel muy peligroso.

No sé si esta futura ley será una solución definitiva o provocará que disminuyan estos hechos, pero sin duda actuará psicológicamente en el delincuente y cuando éste apunte a un policía pensará dos veces si aprieta el gatillo.

El apoyo de la gente

"El dolor es muy grande por cada policía federal que cae por cumplir con su deber de defender a la ciudadanía. Pero a la vez me siento halagado por las decenas de cartas, mensajes y llamadas de la gente que nos estimula para seguir adelante."

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