Femicidio: fue condenado a perpetua por matar a su esposa

Roberto Audano López, condenado por femicidio
Roberto Audano López, condenado por femicidio Crédito: El Sol
El hombre había intentado desprenderse del cuerpo al arrojarlo en un dique en Mendoza
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28 de diciembre de 2018  

El caso de Oriel Briant, un asesinato ocurrido en 1984 y con un autor que no fue atrapado, sería hoy tratado seguramente como un femicidio. La violencia de género no se detuvo desde esa muerte en la década del 80, pero las técnicas de investigación mejoraron con la tecnología y hoy esos crímenes, en general, pueden ser resueltos. Ese fue el caso tratado ayer en Mendoza, donde fue condenado un hombre de 71 años a prisión perpetua por el asesinato de su expareja, la ciudadana chilena Concepción Arregui, de 59, ocurrido en febrero pasado.

La condena por los delitos de "homicidio agravado por el vínculo, alevosía y femicidio" fue impuesta a Roberto Audano López, quien confesó ante el juez Jorge Coussinat Núñez el asesinato de la mujer y pidió que no le leyeran la acusación en su contra, según consignó Télam. Audano López admitió haber asesinado a Arregui de dos disparos y confirmó que luego arrojó su cuerpo en el dique Potrerillos.

Tal cual como estaba previsto, se realizó una audiencia preliminar y se acordó el juicio abreviado con la confesión del autor del crimen, ocurrido el 5 de febrero pasado, con lo que se evitó llegar al juicio oral.

Si bien la defensa del asesino confeso intentará que le concedan a su defendido el beneficio de la prisión domiciliaria, dado que es mayor de 70 años, situación que le fue negada en peticiones anteriores durante la instrucción de la causa, en esta instancia no volvieron a solicitar esa prerrogativa. Por lo tanto, tras la sentencia Audano volvió a la penitenciaría.

Ante una consulta de Télam sobre si la estrategia de la defensa ofreció la confesión del asesino a cambio de conseguir la prisión domiciliaria, las fuentes judiciales consultadas lo negaron rotundamente y explicaron que eso se debería haber plasmado en el juicio abreviado, y en el caso que la defensa vuelva a solicitar ese beneficio será el juez de ejecución.

Concepción Arregui desapareció en febrero y su cadáver fue hallado 50 días después en aguas del dique Potrerillos, en el departamento mendocino de Luján de Cuyo. La mujer había sido ejecutada de dos balazos en la cabeza y su cuerpo fue embalado en una bolsa de dormir y atado con cadenas y sogas a un balde con cemento.

Al ser interrogado apenas se conoció la desaparición de su pareja, Audano López dijo que aquel día llevó a su esposa a la terminal de ómnibus, pero admitió que esta no tenía pasaje. Esa fue la primera señal de alarma para los familiares, quienes aseguraron que esa no era una conducta normal en la mujer y comenzaron a sospechar del marido.

Luego de casi un mes, el hombre confesó a la policía que la había matado y arrojado el cuerpo en la zona del dique Potrerillos, unos 70 kilómetros de la capital provincial, por lo que quedó detenido e imputado por homicidio agravado por el vínculo, por alevosía y por mediar violencia de género.

El hombre confesó ante los pesquisas que la había asesinado a balazos y que la había arrojado al agua dentro de una bolsa de dormir.

En tanto, respecto del móvil del crimen, cuando fue hallado el cadáver el fiscal había indicado que "surgió el tema de la separación, de los bienes con los que se iba a quedar Concepción producto del divorcio" y destacó que, según los testimonios expuestos por conocidos y amigos de la pareja, la mujer planeaba vender su casa, donde convivía con Audano en la zona de Las Compuertas, en Luján de Cuyo, y regresar a Chile.

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