Maltrato animal: la gran mayoría de las denuncias son por caballos

Los caballos suelen ser usados para transportar cargas pesadas
Los caballos suelen ser usados para transportar cargas pesadas Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli
Rosario Marina
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1 de mayo de 2019  • 10:34

LA PLATA.- A un año de la creación de la fiscalía especializada en maltrato animal en la provincia de Buenos Aires, ya hay más de 150 expedientes abiertos. El 80% de las denuncias son por maltrato a caballos y yeguas.

El 30 de abril de 2018, el fiscal general Héctor Vogliolo dispuso la creación de una fiscalía especializada para atender las causas de acuerdo con la Ley Sarmiento, complementaria al Código Penal, que castiga el maltrato animal. Es la primera en la provincia, aunque en Capital Federal ya existe la Unidad Fiscal especializada en Materia Ambiental (Ufema), que recibe denuncias online.

La Ley 14.346 fue sancionada hace en 1954. En su artículo 1° indica: "Será reprimido con prisión de quince días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales". Como maltrato considera el no alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales domésticos o cautivos, azuzarlos para el trabajo mediante instrumentos que, no siendo de simple estímulo, les provoquen innecesarios castigos o sensaciones dolorosas, hacerlos trabajar en jornadas excesivas sin proporcionarles descanso adecuado, según las estaciones climáticas, emplearlos en el trabajo cuando no se hallen en estado físico adecuado, estimularlos con drogas sin perseguir fines terapéuticos y emplear animales en el tiro de vehículos que excedan notoriamente sus fuerzas.

"Hemos recibido más de 150 causas por maltrato animal y se han secuestrado una gran cantidad de animales: el 80% son causas de caballos maltratados", contó a LA NACION el fiscal Marcelo Romero, al frente de la fiscalía. En algunos casos el animal se subalquila, por lo que el caballo no es de quienes lo están utilizando. Por eso desde la fiscalía se busca también a esa persona, que es la responsable.

Los veterinarios de la policía de la provincia de Buenos Aires y de la municipalidad correspondiente realizan un informe veterinario, que sería una especie de pericia, y a partir de ese documento la fiscalía resuelve.

Puede ser una contravención en situaciones en que un animal tenga una herradura mal puesta o no tenga los frenos adecuados en el carro. Y en otras hay maltrato y por tanto hay delito. Para estos casos, explicó, trabajan en conjunto con el personal de Control Urbano de las municipalidades de La Plata, Berisso y Ensenada, quienes denuncian de oficio.

Otros casos llegan por llamados telefónicos, y en general se trata de personas que denuncian a sus vecinos porque tienen al perro mal atado o mal alimentado.

Lo que aún no está resuelto es dónde va el animal secuestrado. "El gran problema que tenemos es el alojamiento de los animales en el secuestro. No hay un espacio. Se trabaja con ONGs que voluntaria y gratuitamente lo hacen", explicó el fiscal Romero. Mientras lo tienen, deben cuidarlo y darle alimento y agua para que luego los dueños puedan recuperarlo.

"Es un problema penal, porque es un delito, pero a su vez es un problema social, porque son gente que trabaja con los cartones todo el tiempo y no le dan descanso al animal", dijo el fiscal. Y advirtió: "Hay gente que no intenta violar la ley, sino sobrevivir".

La eutanasia de Pelusa

Pelusa fue una elefanta emblema del zoológico de la ciudad de La Plata. Llevaba más de cuarenta años allí. Apenas creada la fiscalía especializada en maltrato animal, el caso se judicializó.

En las redes sociales empezaron a aparecer denuncias de usuarios de la Capital Federal que viralizaron imágenes de la elefanta en muy mal estado. Cuando la fiscalía investiga el tema, se da cuenta que el animal no estaba en esas condiciones por malos tratos sino todo lo contrario: estaba enferma hace varios años y había un equipo interdisciplinario, incluyendo un experto internacional, que buscaba trasladarla a un santuario en Brasil. Llevaban unos meses entrenándola para que pudiera subir a un camión especial por su propia voluntad. Incluso habían creado un simulador del camión.

Pelusa estaba muy enferma, tenía problemas en sus patas. Un día se acostó y no quiso volver a levantarse. Los veterinarios, entonces, dieron la señal de alerta. Descubrieron que se estaba dejando morir. Sumado a la infección en las patas, tenía daños hepáticos e intestinales y mucho dolor.

"Nos pidieron, como estaba judicializada su situación, una eutanasia. La fiscalía a mi cargo dictaminó favorablemente, y el juez de Garantías Juan Pablo Masi dio la decisión final", dijo el fiscal Romero. Finalmente, no fue necesario darle ninguna droga. En el invierno del año pasado, cuando le dieron los sedantes, Pelusa falleció.

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