Florencia Macri retomó sus clases de cine y se mostró sin preocupación

Llegó a la institución a las 9.30, a bordo de un Peugeot 406 y con sus custodios
Marina Gambier
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9 de mayo de 2003  

Vestida con un pantalón de pana gris, polera negra ajustada y bolso del mismo color cruzándole el torso delgado, fiel a su estilo grunge , Florencia Macri se presentó ayer en la Universidad del Cine dispuesta a retomar las clases.

Sus compañeros de curso ya la habían recibido el martes, cuando ella se hizo una escapada para saludarlos después de que el 29 de abril último dos hombres la secuestraron a la salida de la facultad, en el barrio de San Telmo. La joven fue liberada en la madrugada del lunes último, tras pasar seis días en cautiverio. Su padre, el empresario Franco Macri, pagó 750.000 dólares por su libertad.

Más relajada y siempre sonriente, ayer salió de su casa de la calle Cavia a las 8.50, acompañada por dos custodios que, según dicen sus allegados, de ahora en adelante no la dejarán ni a sol ni a sombra. Pero parece que el desenfado de la hija menor del titular del grupo Socma puso a prueba la paciencia y la pericia de los guardaespaldas.

A las 9.30 se bajó del Peugeot 406 que la trasladó hasta el pasaje Giuffra, donde queda la sede de la institución educativa que fundó el cineasta Manuel Antín, y que es hoy un punto de referencia para los estudiantes que ambicionan dirigir películas. Algunos fotógrafos apostados en el lugar dicen que Florencia se despidió de sus vigiladores asegurándoles que saldría de clases a las 14, en el horario habitual. El coche del personal de seguridad había quedado estacionado en dirección a la avenida Paseo Colón. Intempestivamente, a las 12.40, Florencia salió del instituto y, burlándose de sus guardianes, corrió hasta un bar ubicado en la esquina de Balcarce y el pasaje Giuffra. Allí, a la vista de todos, se abrazó con un joven durante algunos minutos. Desconcertados y molestos por la actitud, los hombres no tuvieron más remedio que esperarla.

Al término del insólito saludo, Florencia se retiró y volvió a la universidad portando una maqueta de trabajos prácticos. En el vehículo acercó a una compañera de estudios que bajó en la estación Retiro. El circuito finalizó cuando regresó a su casa, que comparte con la madre y el medio hermano Nicolás. Ya no volvió a salir.

Quienes tienen con ella una relación cercana afirman que sigue angustiada por la situación que debió atravesar, y que de a poco retomará el ritmo de vida que llevaba antes de sufrir el secuestro.

Poco antes del hecho que mantuvo en vilo a toda su familia, Florencia había confesado su interés por el mundo de la moda. Durante abril se la vio en los desfiles del "Buenos Aires Fashion Week", porque había prestado su menuda figura para una producción de fotos que promociona la marca de ropa confeccionada por dos amigos suyos, conocida como Le Freak c´est Chic (Lo extravagante es chic).

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