Florentino Ameghino lo había dicho en 1884

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23 de octubre de 2001  

El naturalista Florentino Ameghino escribió en 1884: "Debería pues plantearse el problema de este modo: establecer los medios para poder dar desagüe en los casos urgentes, a aquellos terrenos anegadizos, expuestos al peligro de una inundación completa durante la época de excesivas lluvias, pero impedir este desagüe en las estaciones de lluvias menos intensas, y sobre todo en regiones expuestas sólo a inundaciones parciales o limitadas y aprovechar las aguas que sobran en tales épocas para fertilizar los campos en estaciones de seca..." Si hoy viviera, Ameghino podría señalar lo mismo.

La reiteración de las inundaciones en la pampa húmeda -reconocen los especialistas en análisis climático aplicado a la producción agropecuaria- evidencia el fracaso o la ausencia de una estrategia de manejo eficiente de los recursos hídricos.

Productores y técnicos lamentan que prevalezca un enfoque parcial del problema: la dimensión del anegamiento, las pérdidas agropecuarias, el número de evacuados, las partidas presupuestarias de asistencia... La carencia repetida -subrayan en el campo- es la de una síntesis que incluya programación de obras de hidráulica y proyectos de reconversión productiva, la distribución de responsabilidades y la ejecución de un programa consensuado.

Es por eso que las expectativas de los productores se concentran en el Plan Integral de la Cuenca del Río Salado. Pero hay que aclarar que "no prescribe soluciones para todos los problemas existentes" -como señalan las autoridades bonaerenses de Saneamiento y Obras Hidráulicas-, sino que se propone como herramienta para avanzar hacia las soluciones. "Se hace hincapié en la necesidad de monitoreo y evaluación de las actividades dentro del alcance del plan y de una revisión periódica de las propuestas formuladas", se insiste en el informe técnico del programa de obras. Los mismos funcionarios indican que el éxito de la iniciativa no sólo depende del acierto en el diseño del sistema, sino de la participación activa de los pobladores (tanto en el debate como en el seguimiento de los trabajos), del apoyo político (que deberá exceder varias gestiones) y de la importancia que se otorgue a la organización institucional. La inversión, que ascenderá a 1800 millones de pesos, exige un esfuerzo interdisciplinario para asegurar su rendimiento. El plan se espera, a estas alturas, casi como una promesa.

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