Francisco: "Soy un tronco con la computadora"

Por videoconferencia, el Papa cerró el congreso de Scholas dialogando con chicos con discapacidades
Por videoconferencia, el Papa cerró el congreso de Scholas dialogando con chicos con discapacidades
Elisabetta Piqué
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6 de febrero de 2015  

ROMA.-"¿Te gusta tomar fotografías y bajarlas al ordenador?", le preguntó Alicia, una niña española con síndrome de Down, al Papa. "No, yo soy un tronco con la máquina, yo no sé manejar el ordenador... ¡¿Qué vergüenza, ¿no?!" Cataratas de aplausos y mucha emoción llenaron ayer el Aula del Sínodo del Vaticano. Allí, tal como se había anunciado, Francisco mantuvo un inédito diálogo vía Google Hangout con siete chicos con diversas discapacidades, conectados gracias a Scholas, el programa educativo mundial interreligioso que impulsa, y que vincula tecnología, arte y deporte para fomentar la integración social y la cultura del encuentro, de la mano de dos argentinos: José María del Corral y Enrique Palmeyro.

La conexión, sin precedente, le puso el broche final al IV Congreso Mundial de Scholas, que, a través de la plataforma digital Scholas Social, ya vincula a 400.000 escuelas del mundo por Internet y que lanzó otra herramienta estratégica de comunicación, Scholas Labs, con la participación de empresas de renombre (Google, Globant, Innova, Line64, Microsfot y Grupo Telecom Argentina e IBM).

Aunque en septiembre pasado ya había hecho la misma experiencia de conectarse y dialogar a través de la Web y la pantalla con chicos de diversas escuelas que adhieren a este programa, esta vez fue distinto: se trataba de niños especiales. Y el Papa fue él mismo. Cuando Bauti, un chico autista de Madrid, de 14 años, le preguntó: "¿Usas tablet?", el Papa le contestó: "No, no tengo tablet".

"Cuando ustedes se comunican dan a los demás lo mejor que tienen adentro y reciben lo mejor de los demás y Scholas los puede ayudar en esto", le dijo Francisco a Manoj, un niño sordo de la India. Cuando Isaiah, otro chico especial de Nebraska, Estados Unidos, le preguntó al Pontífice qué hacía para enfrentar una dificultad, le dijo: "Primero no hay que enojarse, hay que estar tranquilo y después encontrar la manera de superarla y si no se puede, aguantarla". Y sonriente, agregó: "No hay que asustarse nunca ante las dificultades, todos somos capaces de superarlas, sólo necesitamos tiempo, inteligencia y coraje".

"Todos ustedes tienen un cofre, una caja y adentro hay un tesoro. Y el trabajo de ustedes es abrir la caja, sacar el tesoro, hacerlo crecer y darlo a los demás y recibir de los demás el tesoro de los demás. Cada uno de nosotros tiene un tesoro adentro, si lo guardamos encerrado queda ahí encerrado, si lo compartimos con los demás, el tesoro se multiplica con los tesoros que vienen de los demás -les dijo finalmente a todos los chicos conectados-. Ustedes nos ayudan a comprender que la vida es un lindo tesoro, que sólo tiene sentido si la damos."

Entre aplausos, el Papa agradeció a todos los que están apoyando esta iniciativa. Y volvió a explicar, con pasión, su porqué. "Scholas quiere de alguna manera reintegrar el esfuerzo de todos por la educación, quiere rehacer armónicamente el pacto educativo, entre familia, escuela, patria y cultura, que está muy roto", dijo.

Subrayó, además, que cada uno de los pueblos que integran Scholas tiene que buscar en su tradición histórica, su tradición popular, las cosas fundacionales, y a partir de ahí, "sacar la universalidad que armoniza". "La cultura italiana, por ejemplo, no puede renegar de Dante como fundacional; la cultura argentina, que es la que conozco, no puede renegar del Martín Fierro, nuestro poema fundacional. Me vienen ganas de preguntar, pero no lo voy hacer, ¿cuántos argentinos aquí presentes han estudiado, leído, meditado al Martín Fierro?", dijo, creando un murmullo en la sala, donde había muchos compatriotas, empresarios, políticos, artistas, deportistas.

Concluido el evento, el Papa saludó durante una hora, de pie, uno por uno, a todos los asistentes al congreso. Antes de irse, dejó pintarse de verde la mano por una chiquita de 4 años, Roma, para estampar luego su huella en el centro del mapa de Scholas. Así, volvió a dejar en claro que este proyecto está, como ninguno, en su corazón.

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