Había pegamento en el cráneo de la víctima

Para los peritos judiciales, los orificios de bala fueron obturados con un adhesivo
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9 de mayo de 2003  

El fiscal de Pilar Diego Molina Pico recibió anoche, a pocas horas del vencimiento del plazo que tiene para resolver si pide o no la prisión preventiva de Carlos Carrascosa, un peritaje que puede serle vital para sostener la acusación contra el viudo como presunto autor del homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce.

Fuentes judiciales confiaron a LA NACION que los expertos de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense encontraron restos de adhesivo instantáneo en la zona de piel sobre la cual impactaron tres de los cinco proyectiles de calibre 32 que causaron la muerte de María Marta en el baño de su casa del country Carmel, de Pilar, el 27 de octubre último.

Según las fuentes, para el fiscal se trata de un claro indicio de que las primeras personas que tomaron contacto con la víctima tras el crimen -esto es, sus familiares más directos- obturaron con pegamento los orificios de bala, con el presunto fin de ocultar el resultado de una acción homicida.

Así, este eventual acto de encubrimiento no sólo se sumaría a los anteriores que ya fueron imputados a familiares directos y amigos de María Marta (como limpiar la escena del crimen, tirar por el inodoro una bala y gestionar que la policía no entrase en el country), sino que sería un elemento de cargo fuerte a la hora de enrostrar a Carrascosa su responsabilidad en el asesinato. Más aun cuando el viudo, según consta en la causa, fue el primero en tomar contacto con el cadáver y fue, además, quien impuso en el círculo íntimo la idea de que la muerte de María Marta era producto de un accidente.

Anoche, allegados a la defensa de Carrascosa admitieron que el análisis oficial de los tacos de piel correspondientes a tres orificios de bala situados en la sien izquierda de la víctima da cuenta de la presencia de cianoacrilato, el componente básico de los adhesivos de tipo anaeróbico, popularizados como "la gotita".

No obstante, esas fuentes confiaron a LA NACION que los peritos de parte de la defensa hicieron constar, al poner su firma en el dictamen, que los envases en los que estaban los tacos de piel estaban abiertos, carecían de rótulo identificatorio y no estaban lacrados.

Meses atrás, la Gendarmería hizo peritajes sobre restos de piel de la zona de los impactos. Hallaron estroncio y plata, pero no cianoacrilato.

En este sentido, se explicó que si esas muestras fueron preservadas en cloroformo, el adhesivo pudo disolverse. Tampoco se descartó que los tacos analizados por Gendarmería sean otros que los que estudiaron los peritos judiciales, con equipos de última generación, en la Universidad de La Plata.

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