Hallan sangre de Lecuna en un taxi

Lo reveló el análisis de ADN hecho por la Policía Federal; los cuatro detenidos se negaron a declarar
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20 de diciembre de 2001  

Para los detectives, restan pocos detalles para dar por esclarecido el crimen del empresario Miguel Angel Lecuna, asesinado el 2 de noviembre último cuando fue asaltado mientras viajaba en un taxi, en el barrio porteño de Palermo.

Al cierre de esta edición, un dato revelador orientó la pesquisa en ese sentido: la sangre hallada en el taxi Renault 19 secuestrado por la Policía Federal es la que perdió el esposo de la conductora de TV Georgina Barbarossa tras ser acuchillado por uno de sus atacantes, antes de ser arrojado desde el vehículo en el cruce de Gorriti y Sánchez de Bustamante.

Fuentes judiciales confiaron anoche a LA NACION que el análisis de ADN realizado por el Laboratorio Químico de la Policía Federal arrojó un resultado concluyente: "Los índices probabilísticos indican que sólo 1 en 3300 millones de individuos puede tener el rasgo genético de los rastros encontrados en ese auto", dijo una calificada fuente de la causa.

Ayer, los cuatro detenidos por el caso fueron indagados por el juez Enrique Velázquez. Fuentes judiciales dijeron que dos de ellos -Walter Omar "Pipi" Jorge y Oscar Segundo Barros, alias Mario- se negaron a declarar, mientras que los otros, identificados como Hugo "El Loco" Heinze y Ernesto Gabriel "Cara de Goma" Gómez (presunto autor material de la muerte de Lecuna), dijeron ser ajenos al hecho.

Todavía hay un prófugo: se trata de Antonio "El Viejo" Arregui, según las fuentes consultadas. Lo buscan efectivos de Delitos Complejos de la Federal, que también participan de la pesquisa.

Aún cuando los detectives y funcionarios judiciales del caso son sumamente optimistas, admiten que resta identificar claramente cuál era el papel que cada uno de los acusados tenía en la organización.

Un trabajo encubierto

La clave para comenzar a cerrar el caso apareció hace 15 días. A principios de mes, el oficial principal Ayub, de la comisaría 35a., llegó hasta la localidad bonaerense de Gerli con un dato muy preciso, fruto de varios días de tareas de inteligencia criminal: debía ubicar un Renault 19 patente CMP 296 y licencia de taxi 18.325.

Tras una paciente espera, a las 8, advirtió que subía al taxi el conductor del turno, identificado luego como Norberto Capelo, según las fuentes. Ayub siguió en un móvil no identificable de la policía al Renault 19. Una vez en la Capital, lo sobrepasó y, en una esquina, estiró el brazo para pararlo, como si se tratara de un cliente.

Una vez en el vehículo, como pasajero, el oficial entabló conversación con el chofer. Así supo que el taxista había recibido el R19 para trabajar, de manos de un propietario de varias unidades. En cierta parte del viaje, Ayub habría bajado para hacer una llamada telefónica: era la señal para que sus compañeros establecieran un control vehicular por el cual obligaría a ir a su conductor.

En Cabildo y Correa, efectivos uniformados de la seccional 35a., comisionados por su titular, comisario Carlos María Basualdo, detuvieron al vehículo y, como si se tratase de una situación de rutina, pidieron documentos al chofer y al pasajero.

Grande fue la sorpresa del chofer, recordaron las fuentes, cuando aquel escuchó que su pasajero era "buscado por un homicidio". Por eso, el conductor no puso reparos cuando los uniformados le ordenaron que condujera el vehículo -y a Ayub-, hasta la comisaría.

A esas alturas, el juzgado de Velázquez ya había dispuesto la inspección del vehículo, la toma de fotografías y el chequeo de papeles.

Cuando el auto llegó a la 35a., ya estaba en la dependencia el jefe del Laboratorio Químico de la Federal, subcomisario Ricardo Padula. El mismo, dijeron las fuentes, se encargó de buscar rastros relevantes en el auto.

Confiaron los informantes que lo primero que notó Padula era que el asiento trasero del vehículo era nuevo, no así los delanteros. A partir de ese indicio, ordenó que el asiento fuese removido.

Entonces llegaron los resultados: en la zona inferior derecha, casi cubierto por el zócalo cubrecables interior del auto y por la alfombra, Padula encontró manchas de color pardo rojizo, compatibles con sangre de vieja data. Costras similares aparecieron en el soporte derecho del apoyacabeza delantero derecho.

Ayer, dijeron fuentes judiciales, Padula terminó el análisis de ADN, cuyo resultado, creen, será definitorio.

Miguel Lecuna

  • Según el análisis de ADN, los restos de sangre hallados en un taxi secuestrado por la Policía Federal se corresponden con la cadena genética de Miguel Lecuna
  • El fiscal Norberto Quantín dijo que, tras la detención de cuatro personas, se dio "un paso fantástico" en pos de esclarecer el homicidio
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