Hay aún 1775 desaparecidos

La ciudad sigue siendo un caos de noche; se escuchan tiros
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7 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Mientras algunos grupos de evacuados comenzaban el lento regreso a sus destruidas viviendas, la fiscal federal de esta ciudad, Cintia Gómez, pidió investigar el paradero de 1775 personas que fueron denunciadas como desaparecidas por sus familiares.

Gómez pidió ayer al juez federal de turno, Reynaldo Rodríguez, el dictado de una medida cautelar para proteger a las personas que "tienen ausencia de paradero" y que conforman los listados oficiales que se exhiben en diferentes puntos de la ciudad.

Esos listados corresponden a personas que no pudieron ser ubicadas en los asentamientos oficiales para evacuados dispuestos por las autoridades sanitarias.

El dato no es menor: la misma fiscal pidió que se ordene a los organismos de seguridad (Ejército, Gendarmería y Policía) y a Defensa Civil nacionales -que actúan desde hace varios días en esta jurisdicción- la realización de un "operativo de búsqueda de personas", con la colaboración del Registro Civil, para que este organismo otorgue los documentos de identidad a los afectados por la tragedia.

El requerimiento de la fiscal se apoya en que cada vez es más elevado el número de personas que buscan a sus familiares sin obtener una respuesta oficial. Una búsqueda que, por momentos, es desesperada: familias enteras que fueron separadas, padres e hijos que no se encuentran y que intentan conectarse.

No figuran en las listas

Además, las personas censadas "no figurarían en la base de datos de evacuados y autoevacuados" que aporta el gobierno santafecino.

Entre tanto, el gobierno santafecino no reportó hoy nuevas víctimas mortales como consecuencia de la inundación. Hasta el cierre de esta edición se mantiene en 22 el número de fallecidos identificados y otro NN, en la morgue del Hospital Dr. José María Cullen.

En tanto y a pesar de las campañas de vacunación, que se volverán masivas en las próximas jornadas, el panorama de la salud pública, principalmente de los sectores castigados por la inundación, sigue empeorando.

Los expertos explican que si el agua no desciende en forma rápida, su descomposición, en la gran franja que ocupa actualmente, se convertirá en el mayor peligro para toda la población de la región.

Ayer, el subdirector del Hospital Cullen, Darío Montenegro, admitió que aumentaron las infecciones respiratorias agudas entre los evacuados, mientras se preparan los recursos médicos y sanitarios porque "se esperan muchos casos de gastroenteritis", consecuencia lógica de la elevada contaminación ambiental.

Una complicación que puede traer consecuencias graves es la baja temperatura que se instaló ayer sobre toda la región afectada. Eso perjudica, principalmente, a quienes todavía pernoctan en los techos de las viviendas inundadas y se resguardan del frío con unas lonas.

De todos los damnificados son los niños y los ancianos los que más riesgo corren en esta desesperada situación.

Esto traerá como consecuencia un aumento de los casos de hipotermia, incluso en la población infantil que se encuentra en los asentamientos de evacuados: algunos de esos galpones y establecimientos no están preparados para soportar el brusco descenso de la temperatura de las últimas horas en la región.

Vacunación masiva

Frente a esta realidad, desde los centros de salud y desde el gobierno se instó a la población en general a vacunarse masivamente para evitar un mayor deterioro del cuadro sanitario.

Paramédicos y voluntarios concurren diariamente a los asentamientos de evacuados para completar la tarea, mientras en los hospitales se dispusieron guardias especiales a los efectos de responder al requerimiento de la población.

Según se supo ayer, la gente concurre masivamente a los nosocomios, especialmente llevando a los menores de edad, las víctimas más vulnerables de estas inundaciones

Según informes oficiales, si bien suman 20 los casos de hepatitis, por ahora no se considera más que un brote de la enfermedad y no una epidemia.

Pozos negros

Sin embargo, los expertos en sanidad señalan que si esta semana no se retira el agua estancada, en los barrios del extremo sudoeste de la ciudad será difícil acceder ante los problemas que representan los desbordes de los pozos negros.

En tanto, miles de personas, como en una peregrinación, seguían anoche buscando el paradero de algunos familiares que no están registrados en ningún lado.

La ayuda de los más chicos

Los alumnos de la escuela N° 15 Provincia de Santa Fe, de Saavedra, ayudaron a cargar los camiones con ropa, alimentos y útiles reunidos durante la colecta que organizó la Secretaría de Educación porteña.

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