Hay basurales ilegales donde impiden llevar los rellenos del Ceamse

Allí arrojan hasta desechos hospitalarios
Ramiro Sagasti
(0)
3 de mayo de 2003  

LA PLATA.- El Ceamse no puede arrojar basura en Quilmes, según lo dispuso la justicia federal de esta capital, pero lo hacen industrias y hospitales, cuyos desechos se mezclan con los domiciliarios en un predio situado en las calles 812 y 879, donde el aire huele a quemado y a pescado putrefacto.

"Es el olor de las aminas, compuesto que también produce la degradación del pescado", explicó a LA NACION María Belén Rodríguez, de la Subsecretaría de Política Ambiental bonaerense, durante una inspección.

En una entrevista realizada antes de la recorrida, el subsecretario, Adolfo Boverini, había dicho: "Todos entendemos el reclamo de la Municipalidad de Quilmes, y ahora tenemos que respetar la medida de no innovar. Pero ese municipio adoptó una medida excesivamente principista, y deja a ocho distritos del conurbano sin saber dónde van a ir a parar las 2800 toneladas de basura que, en total, generan por día".

Como se informó, el intendente de Quilmes, Fernando Geronés (UCR), presentó un recurso de amparo ante la justicia federal de La Plata para que el Ceamse no comenzara a volcar residuos de ocho distritos en la planta de Don Bosco-Bernal, a partir del 11 del actual, como lo había decidido el gobierno bonaerense. El juez Adolfo Gabino Ziulu dispuso la medida de no innovar, por lo que el Ceamse no podrá volcar residuos en el predio.

¿Por qué dijo Boverini que la actitud del gobierno de Quilmes era "excesivamente principista"? Nadie quiere basurales donde vive, ni siquiera si allí los residuos reciben tratamiento.

Y sostuvo el funcionario: "Los rellenos sanitarios deben trasladarse lejos del área metropolitana, pero no puede hacerse de un día para el otro. Lo que me molesta es el doble discurso. Ellos rechazan los centros de disposición final de residuos, pero permiten que funcionen basurales sin control". Uno de los lugares que mencionó Boverini es el que luego recorrió LA NACION. Allí, los desechos se amontonan en 40 hectáreas, según calculó Guillermo Muñoz, otro especialista ambiental que integró la comitiva.

En ese predio, un humo blanco borraba ayer los contornos de las cosas y de las personas (hay niños también) que caminaban sobre cueros quemados, jeringas, neumáticos, plásticos recortados. Algunos residuos ardían en fuegos extraños, amarillos y verdes. Algunas casas de chapa y cartón se levantan entre los desechos.

"Aluminio, cobre, fierros"

Un chico de 11 años y rostro curtido dijo: "Acá podés encontrar aluminio, cobre, fierros. El cobre lo pagan tres con cincuenta el kilo; el aluminio, dos con veinte. Vamos -miró a un amigo y después hacia una camioneta Fiat Fiorino que avanzaba por un camino de tierra fangosa-, que allá viene el coso ése, nos va a c... a patadas". La camioneta, con patente TSZ 232, tenía una identificación del Municipio de Quilmes. "El hombre que está en la Fiorino nos dijo que eran terrenos de la municipalidad. Fue en otra recorrida, tuvimos que irnos", dijo Muñoz.

Ayer el clima era denso. Los hombres y las mujeres que juntaban basura no querían hablar. Los custodios policiales -de civil- que acompañaron a los funcionarios de la Subsecretaría de Política Ambiental y a LA NACION aconsejaron no internarse mucho, era peligroso. El de la Fiorino miraba con cara de pocos amigos. Les dijo algo a otros hombres. Lo mejor era irse.

LA NACION se comunicó con el subsecretario de Desarrollo Ambiental de Quilmes, Carlos Cañavate. "La existencia de rellenos sanitarios del Ceamse no impide el funcionamiento de basurales clandestinos. No estamos en contra de los rellenos, creemos que deben instalarse lejos de centros urbanos", dijo.

Y aclaró que la municipalidad no tiene camionetas como la que estaba en el basural. Agregó que quieren revertir la situación. Pero admitió: "Puedo reconocer que los controles no son los adecuados".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.