Ibarra fue a hacer anuncios y lo llenaron de reclamos vecinales

Le pidieron más limpieza, eficiencia y que se ocupe del tránsito y del arbolado
Alejandra Rey
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27 de febrero de 2004  

Cuando el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, bajó de la camioneta que lo llevó a las calles Charcas y Borges, en el barrio porteño de Palermo, el secretario de Infraestructura y Planeamiento, Roberto Feletti, ya estaba esperando con un mapa de la ciudad resaltado en rojo, donde se destacaban los baches por arreglar.

Pero no era el único que aguardaba su llegada: varios vecinos de la zona se habían congregado para hablar con el titular del Poder Ejecutivo local y contarle sobre sus vidas y sobre cómo cierta inacción de la comuna les impide vivir como quieren: ramas demasiado largas que tapan el sol, árboles que se secaron; alcantarillas tapadas,caos de tránsito y boletas de Rentas que no llegan.

Escucharlos era difícil: las máquinas pavimentadoras estaban haciendo el trabajo de bacheo, faena que es parte de las 300 cuadras del área central de la ciudad que, con un presupuesto que alcanza los 13.600.000 pesos, se relanzó ayer.

"Señor Ibarra, le quiero decir que durante estos dos años no me llegó la factura de Rentas y yo quería pagar. Sí, dicen que me van a devolver el dinero que me sobrefacturaron", apuntó una señora acalorada, simpática y con beso en la mejilla del jefe de gobierno.

Otro hombre se acercó al jefe de Gobierno: "¿Me puede explicar por qué en los alrededores del Hospital Italiano se hizo toda la repavimentación menos la de una cuadra?", le preguntó, educadamente. Ibarra no podía responder, llamó a su secretaria para que anotara todo lo que se le pedía.

Mientras la escribiente tomaba nota, Feletti escuchaba a otro hombre que le contaba cómo él mismo tenía que limpiar las alcantarillas y las bocas de tormenta porque en esa esquina se inunda todo. Feletti caminó hasta el lugar para comprobar los dichos. El vecino insistió: "Está mal hecho; se tapa allí y sale por acá".

En rigor, el secretario de Infraestructura y Planeamiento había preferido quedar un paso detrás de su jefe, hasta que éste lo llamó para la foto oficial. "Vení, Feletti. Arrimate", dijo Ibarra. Luego, el funcionario escuchó más reclamos de la gente y dio respuestas a varias preguntas.

Diagnóstico de las calles

Feletti explicó: "Están diagnosticadas 3200 cuadras que necesitan ser intervenidas, y se están priorizando las calles con mayor densidad de tránsito y las zonas que por muchos años no fueron arregladas".

Ibarra, aparte, seguía derrochando simpatía y atajando pedidos, especialmente sobre el desramado, mientras una mujer musulmana, con la cabeza cubierta, insistía con que sus hijas besaran al jefe de gobierno.

"Ibarra, ¿cuándo va a hacer algo con los árboles? Mire estas raíces", le decían. O: "Mire este arbolito: se lo llevó puesto esa máquina -utilizada para repavimentar- y no creció más. Y: "¿Por qué no hacen el bacheo de noche, para no molestar tanto?".

Cuando escuchó este reclamo, el jefe de gobierno llamó a Felipe Nogués, titular de AUSA, empresa que se encarga del trabajo, y lo presentó como un amigo de la vida y compañero del colegio Nacional Buenos Aires, tal como dijeron a coro, para que respondiera.

Nogués aclaró que hay obras que se tienen que hacer de día y con calor porque es justamente la alta temperatura ambiente la que ayuda a que la nueva alfombra dure.

"Acá pasan colectivos y se va a arruinar", le espetó un chiquito al titular de AUSA. "Te apuesto a que no", desafió el funcionario, seguro de sus palabras.

Aparte, Nogués contó que ésta es parte de una serie de obras públicas que incluyen la recuperación vial en la zona del Rosedal, con el recapado de 39.000 metros cuadrados de calles.

Junto con otras obras de mejoramiento del entorno urbano, que en su mayoría surgieron de demandas de los vecinos, el gobierno porteño prevé una inversión total de 35.700.000 pesos para toda la obra, que consta de cinco etapas.

Agresión al personal

Nogués contó, además, que los vecinos siguen agrediendo a las maquinarias que se utilizan en la repavimentación, que se roban las señalizaciones y hasta que se ataca a los obreros con macetas.

Otro funcionario explicó que las mismas empresas sacan los carteles y los llevan para señalizar obras que se están haciendo en la provincia, sin pedir permiso y que entre empresas se roban señales.

Ibarra agregó que sabía de un caso en el que un vecino directamente baleó a una de las topadoras, razón por la cual se está eligiendo el horario de trabajo para no sufrir más atentados de ese tipo.

Feletti, en tanto, explicó que en breve comenzarán el bacheo de la avenida Las Heras. "Trataremos de hacerlo de noche para no interrumpir el tránsito."

Dijo que ese trabajo trajo mucha discusión por la extensión y la molestia de reducir las manos de la calle para realizar los trabajos. "Pero para pavimentar -finalizó- es necesario cortar el tránsito vehicular."

Los vecinos de la zona aparentemente entendieron el mensaje que les dejó el funcionario.

Mientras esto sucedía, Nogués y otros funcionarios se dedicaron a sacar una porción del pavimento recién echado para llevarlo a un laboratorio.

-¿Quién supervisa que todo esto esté bien?

-Nosotros. AUSA hace los análisis, pero el Gobierno de la Ciudad, a su vez, nos audita.

-¿Ocurrió alguna vez que los exámenes de laboratorio salieran mal o tuvieran que repetirlos?

-Hasta ahora, no en la ciudad, pero en la Autopista 25 de Mayo hubo un tramo que tuvimos que rehacer.

-¿Y quién paga eso?

-En ese caso, corrió por nuestra cuenta. Lo importante es que, una vez hecho el asfalto, dure lo que tiene que durar. Yo estuve en la pavimentación de la avenida Santa Fe en 1988 y todavía está el mismo.

Madero y la autopista

Detrás de Nogués, otros funcionarios hablaban de calles en las que hay que trabajar. Entonces, LA NACION consultó:

-¿Cuándo piensan hacer algo con la avenida Madero, que parece que tiene olas en el medio?

El funcionario, que prefirió no dar su nombre, fue contundente: "Madero va a funcionar bien cuando se haga la autopista ribereña. Pero para eso hace falta decisión del Poder Ejecutivo Nacional. Nosotros nos mantenemos en que es necesario edificarla en trinchera, pero no avanzamos".

Para hoy está prevista la reducción de calzada de la mitad de la ciudad por el plan de bacheo. Libertador y Salguero, por caso, estará difícil para circular y sólo se trata de un ejemplo.

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