Indicadores que alarman cada vez más

Por María Verónica Meinero y Marcelos Cárdenas Especial para LA NACION
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6 de diciembre de 2001  

En febrero último comenzamos a trabajar en el armado de indicadores que nos brindaran un panorama completo de la situación de los municipios. El objetivo era obtener un modelo que evaluara y calificara gestiones municipales y que, además, sirviera como parámetro para los hacedores de las políticas públicas locales y como mecanismo de información para los habitantes de los municipios.

Consideramos que para obtener un amplio perfil de la gestión municipal debíamos observar tres tipos de realidades de los gobiernos locales: la económica, la social y la político-administrativa. En estos aspectos se basó nuestro modelo, que aplicamos por primera vez en una muestra de 25 gobiernos locales de la provincia de Buenos Aires.

La investigación requería la colaboración de las autoridades para la obtención de información pública. Pero a pesar de los reiterados esfuerzos nos encontramos con una actitud de indiferencia por parte de la mayoría de los municipios, que se sentían auditados y reacios a colaborar.

Los resultados obtenidos nos muestran que la situación de los municipios no dista mucho de la de otros niveles de gobierno, nacional o provincial. La disminución en la recaudación de los recursos de jurisdicción municipal, la caída de los gastos de inversión, el aumento de los gastos en personal y el gran endeudamiento tanto con organismos públicos como privados son algunas de las tendencias comunes de los gobiernos locales. Se observan graves disparidades entre una y otra localidad.

En el caso de los indicadores sociales, observamos que los gobernantes conviven con una total falta de actualización estadística. Por eso el reciente relevamiento poblacional cobra muchísima importancia: ayudará a actualizar la información básica de cada rincón del país y, en particular, nos permitirá identificar qué intendentes han logrado mejorar la realidad social en sus municipios.

Hoy, a pesar de los problemas de proceso, nos gratifica la idea de haber generado una nueva herramienta útil para ciudadanos y gobierno. Desde nuestra juventud, asumimos este desafío sin que nos precondicionen ciertas prácticas conocidas y corrientes en el ámbito de las políticas públicas.

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