Jóvenes y adultos, con dificultad para dialogar

Para la filósofa Semillán Dartiguelongue, el uso de pantallas cambió la relación de tiempo y espacio
Silvina Premat
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3 de septiembre de 2012  

Cuando un mayor de cuarenta y pico empieza un diálogo con un joven diciendo que se referirá a "un tema difícil pero que será importante para sus vidas...", lo más probable es que su interlocutor ya se haya "desconectado" mentalmente de esa situación. Esto pasa a los padres con sus hijos, jefes y empleados o docentes y alumnos.

Un "formateo mental" absolutamente distinto en relación con el tiempo y el espacio entre los nacidos antes de que la TV ocupara el centro de los hogares y los que crecieron "en situación de pantalla" sería una de las causas de los actuales problemas de comunicación entre jóvenes y adultos. Los primeros, los "alfabetizados", están "configurados" para conocer y comprender a partir de "un proceso cognitivo que consiste en una suma de elementos simples para armar un todo complejo" según un desplazamiento gráfico de izquierda a derecha y una dinámica temporal de un "antes" y un "después". Los crecidos con celulares, computadoras, iPad, iPhone, tabletas y juegos varios "perciben, a partir de la observación de pantallas, un todo compuesto de múltiples elementos como íconos, signos, señales, números, colores, música e iridiscencia. La percepción de la temporalidad, para ellos, no es sucesiva sino simultánea, y su relación con el espacio es primariamente entendida como relación virtual.

Así se desprende de la exposición de Josefina Semillán Dartiguelongue, filósofa especializada en antropología filosófica y filosofía social, durante el Primer Congreso Nacional de Educación, organizado por la congregación Jesús María.

El momento "clave para la articulación de formateo mental" es, dijo, 1970, "un tiempo en que en América del Sur el aparato de TV ya no es un mueble cualquiera en los hogares". Pero esta fecha, advirtió , "no es matemática, puede ser diez años antes o cinco después, es una metáfora alusiva".

En una disertación ágil, la experta afirmó que la forma de aprender el lenguaje, interpretar a los otros que se conoce como "alfabetización", propone armar, a partir de una letra, una sílaba y luego una palabra, una oración y de ahí el silogismo, la inducción, la deducción, el protocolo, etc. El post alfabético está habituado a cliquear en un punto de interés y "detesta" las introducciones, conclusiones y moralejas, sobre todo extensas, dijo.

¿Cómo hablar entonces a un joven? "Hoy la introducción es la pasión que se expresa en el cuerpo, el énfasis, el entusiasmo, el brillo en la mirada. Metodológicamente, la introducción se puede aprender; la pasión se la vive", dijo, y dirigiéndose a los docentes agregó: "Por eso ser docente es estimulante, fantástico y absolutamente original y único". Educar, según la oradora, es invitar a ser persona y comunidad.

Semillán Dartiguelongue plantea sobre todo a los adultos hablar con sinceridad, desde la convicción, y si es el caso, admitir ante su alumno, hijo o empleado: "Mirá, intento caminos pero no puedo comunicarme con vos. Dame pista". La experta señala lo importante de "ir al punto", buscar "el impacto nodal" y dejar que el silencio permita la resonancia de la palabra.

Las investigaciones constatan, afirmó, que "a la era de la supercontactación le corresponde una enfermedad universal: la soledad en compañía. Con contactos, familia y abrumadores compromisos, pero en ninguno de esos lugares se encuentra un "tú" que permita al otro constituirse como un "yo" y construir desde ahí un "nosotros".

La "desconexión" del adolescente en una situación puede ser provocada, indicó, por el adulto. "Las nuevas generaciones no internalizan la reiteración: no se hacen socios de nuestro fracaso o aburrimiento. Cuando el tono de la voz y el estilo comunicacional demuestran fatiga, resignación y hartazgo, no hay invitación para el asombro", sostuvo. Y agregó: "El asombro no viene sólo de la comprensión intelectual de lo dicho, sino del tono comunicacional, de la pasión, del ímpetu, de la sugerencia, de la gama de los intersticios del silencio que dan un énfasis distinto a la conjugaciones de palabras".

"La maravilla de educar es poder conjugar la navegación por todos los mares de la información, con el ancla puesta a tiempo para gozar de todas las profundidades de la reflexión", concluyó.

Para una mejor comunicación

Breve guía de lo que deberían intentar hacer adultos y docentes

1 Ser más abierto

sBuscar ser provocadores y receptivos; priorizar el encuentro y la vincularidad a la información instantánea y satisfactoria.

2 La necesidad del otro

Admitir ante el adolescente, reconociendo los propios límites: "Sin vos yo no funciono".

3 Invitar al asombro

Entusiasmar y no amenazar con frases como: "Navegá nomás y vas a ver que en marzo te vas a acordar de mí".

4 Aprender a combinar

Armonizar el tiempo de uso de las distintas pantallas y disfrutar de la relación de persona a persona que se miran, intuyen y comunican.

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