La acusación pidió la remoción de la jueza Parrilli

Señaló que incurrió en mal desempeño al insultar a dos empleadas de la ciudad
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22 de diciembre de 2009  

En la audiencia de alegatos por el juicio político que se sigue a la magistrada contravencional porteña Rosa Elsa Parrilli por mal desempeño de sus funciones, la acusación solicitó ayer la remoción de la jueza por abuso de poder, mientras que la defensa exhortó a los miembros del jurado a "ser valientes y enfrentarse a la opinión pública", que, según afirmó, "convirtió una conducta indecorosa en un acto de gravedad institucional".

El juez Gabriel Vega, que representa al Consejo de la Magistratura e impulsa la acusación, al finalizar su discurso, afirmó: "Un hecho grave que genera un desmedro grave en la figura del magistrado es suficiente para considerarlo incurso en la figura de mal desempeño".

Por el contrario, al caer la tarde, los defensores de Parrilli, Julio Virgolini y Juan Pablo Alonso, negaron que la jueza haya cometido mal desempeño, ya que sólo pueden incluirse en esa figura "hechos vinculados al ejercicio de la función judicial, que, reiterados, atentan contra la dignidad y la aptitud para ocupar el cargo".

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Como se recordará, la magistrada es juzgada tras una denuncia del ministro de Justicia porteño, Guillermo Montenegro, por insultar, amenazar y discriminar a dos empleadas de tránsito en la playa de infractores de Carlos Pellegrini y Sarmiento, cuando intentaba recuperar el auto que le había llevado la grúa.

Ayer, la defensa de Parrilli argumentó que este hecho de la vida privada de la jueza no puede ser considerado causal de mal desempeño, pero admitió que se trató de "una conducta disvaliosa socialmente, indecorosa, que merece el camino de la sanción disciplinaria" y no el juicio político.

Los defensores insistieron en que el momento de ira protagonizado por la jueza fue provocado por tres elementos que confluyeron: el trauma por el secuestro del auto; un estado depresivo previo, causado por la enfermedad de una hija, y la lejanía de otro hijo, más la ingestión de un fármaco que puede generar episodios de agresividad. "La falta de decoro por un acto particular que obedece a razones traumáticas no puede juzgarse como mal desempeño", enfatizaron, porque no tiene "incidencia sobre la integridad moral y la capacidad intelectual" de Parrilli.

Ayer, la jueza se levantó y se fue molesta cuando los fotógrafos y camarógrafos intentaron retratarla en los cinco minutos en que tienen permitido hacerlo durante cada audiencia.

El consejero Vega sostuvo que se habían reunido las pruebas suficientes para demostrar que Parrilli hizo abuso de sus funciones, "al exhortar a las empleadas a que la atendieran rápido por su condición de magistrada, al decir que por eso ella no pagaba nunca las multas, al tratarlas de tontitas y al decir la frase más terrible: que si las empleadas pasaban por su jurisdicción, iban a ir 8 meses presas", entre otros argumentos.

Finalmente, sostuvo: "No cuestiono la trayectoria de Parrilli ni creo que haya que verla como un monstruo. Pero los jueces tenemos más exigencias y deberes que licencias. Su abuso de poder es causal de mal desempeño. Y por eso creemos que debe ser removida". Por el contrario, la defensa solicitó que se desestimara la acusación porque cree que se está "frente a un acting out institucional que no debe seguir".

El jurado adelantó que hará público su veredicto mañana al mediodía.

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