La amenaza de volver y que el peligro esté en casa

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8 de mayo de 2003  

SANTA FE (De una enviada especial).- Las historias de los que vuelven no sólo emocionan. También preocupan. Las autoridades sanitarias estiman que el regreso a los hogares es uno de los dos focos problemáticos: los que permanecen evacuados son una alarma de alerta por posibles focos infecciosos y epidemias, pero los que vuelven no están a salvo.

La electricidad, que en algunas zonas todavía húmedas ya se dio, y la posibilidad de accidentarse manipulando los restos que dejó el agua constituyen ahora un problema mayúsculo. El agua es una inmensa masa de bacterias que contamina todo lo que toca. A los desechos orgánicos y los animales muertos que flotan a la deriva se suman las parvas de basura que los que están limpiando sus casas dejan en las veredas. Un inconmensurable foco de infecciones que recorre mansamente las calles.

Las cloacas no están mejor. En la esquina de Gobernador Freyre al 1000, a metros de la cancha de Unión, brotaba ayer un géiser de aguas cloacales de medio metro de altura. El olor era sencillamente insoportable. La posibilidad de pensar lo que traían esas aguas amarillas, también.

Los bichos son un mal. Cristian Acevedo está evacuado con su mujer y sus tres hijos en el Predio Ferial. Cuando fue a buscar algo de ropa a su casa, en el barrio Barranquita, donde aún hay un metro de agua, lo recibieron las alimañas. "Adentro de un pantalón había una lagartija y una araña caminaba por un mueble. Encima, tenía un perro muerto dentro de casa. No podemos volver por el olor que hay", contó. Ni qué hablar de las mordeduras de perros. Pasaron de registrarse cuatro por día a contabilizar 12. Están alterados y además conviven en espacios mínimos con la gente.

El ministro de Salud, Ginés González García, explicó a LA NACION que los servicios intentaban volver: "En la emergencia, llevamos la atención primaria a los centros de evacuados. Ahora intentamos volver a la situación inicial y hacer que los servicios vuelvan a funcionar en sus lugares". En los centros donde hay más de 500 evacuados, hay equipos de médicos en el lugar .

Según González García no se encontrarán enfermedades "nuevas": serán las afecciones conocidas las que podrían provocar estragos en materia de salud. "Las enfermedades respiratorias no tuvieron picos, hay que ver qué pasa ahora con el frío", señaló. Médicos y autoridades están en estado de alarma. Es evidente que en este contexto cualquier epidemia sería imposible de controlar.

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