La basura del área metropolitana puede convertirse en fardos

Comprarían una máquina especial
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8 de diciembre de 2001  

El directorio de la Coordinación del Area Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) comenzará un importante recambio tecnológico para la disposición final de los residuos.

La reconversión se haría mediante la compra de una primera máquina, que inertiza anaeróbicamente (realiza un tipo de compactación que elimina totalmente el oxígeno) y enfarda la basura antes de ser depositada en el relleno sanitario.

Desde hace tiempo, vecinos de Villa Dominico, donde hay un relleno sanitario, denuncian enfermedades cancerígenas, que serían una consecuencia de la contaminación. Entre los agentes de polución estarían los gases provenientes del relleno.

El relleno sur es, además, parte de la zona considerada más contaminada del país y en la que se asienta el polo petroquímico.

Debido a esta situación, la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires promovió, luego de una audiencia pública, la formación de una comisión, que integran también los vecinos afectados.

Evitar en el futuro el mal olor, los gases y los líquidos lixiviados, y comenzar a recomponer los viejos repositorios, es una vuelta de página sobre un capítulo que cubrió más de 25 años en el manejo de los residuos.

El sistema elegido no es único, pero sí de alta calidad; garantiza que los residuos sean enterrados en fardos, sin sospechas, por casi un siglo, a la espera de mejores y definitivas soluciones, sostienen en el Ceamse.

Esta tecnología fue traída a la Argentina en 1996. Según se pudo constatar en el mercado internacional, cada máquina cuesta aproximadamente 1.220.000 dólares, cifra que sería coincidente con la que se pagará (1.300.000 pesos), según dijo Guillermo Ferraro, presidente del organismo.

El Ceamse cuenta con una facturación anual de 101.000.000 de pesos, proveniente del trabajo que realiza para toda el área metropolitana; de esta cifra, el 25 por ciento corresponde a los ingresos que le provee el Camino del Buen Ayre.

Todos los municipios del conurbano están obligados por ley a llevar sus desperdicios a estos rellenos; pero no todos están al día con sus pagos.

Como el mayor deudor es la Ciudad de Buenos Aires, cuyos residuos van al más cuestionado de los rellenos, el de Villa Dominico, la propuesta es estudiada por la Legislatura porteña, luego de una audiencia pública en la que se presentó el Plan Maestro.

La aprobación del plan y la compra de esta tecnología permitiría a la Ciudad ir pagando su abultada deuda (60.000.000 de pesos).

Una comisión multipartidaria de diputados porteños viajó a España, donde, durante dos jornadas, observó otras tecnologías, incluso para la recolección, y nuevos tipos de rellenos sanitarios.

Una solución posible

El cambio comenzaría con la puesta en marcha de una unidad en la estación de transferencia de Pompeya, cuyas instalaciones no necesitan adecuación para acoplar la máquina.

La ciudad produce aproximadamente 5500 toneladas por día de residuos (fueron 1.540.320 toneladas en los primeros 10 meses de 2001).

La nueva unidad compacta e inertiza en cada fardo o bala entre 1 y 1,3 tonelada.

Si la máquina tiene capacidad para efectuar 22 fardos por hora y puede trabajar 20 horas diarias, se podría hacer una disposición no contaminante (sin gases y olor) de poco más de 500 toneladas diarias. Se necesitarían, entonces, sólo para todos los residuos porteños unas 11 unidades: 15 millones de pesos, menos de la tercera parte de su deuda de arrastre.

Ganar en salud y seguridad

Si la Capital y los municipios se pusieran al día y pensaran un plan para ganar en salud y seguridad, para un caudal de casi 16.600 toneladas diarias de basura, tal como se dispone actualmente en los 4 rellenos operativos, se requerirían para trabajar cómodos unas 33 máquinas, menos de 45 millones de pesos, sostienen en el organismo.

Actualmente, el Ceamse cuenta con cuatro centros de disposición final en operaciones, a cargo de distintas empresas contratadas. Se trata de unas 400 hectáreas: Norte II, San Martín; González Catán II, La Matanza; Ensenada, en el distrito homónimo, y Villa Dominico, Avellaneda-Quilmes. Entre todos, dispusieron en los 10 primeros meses de este año 4.040.280,1 toneladas de residuos, que llegan anualmente a casi 6 millones de toneladas.

Si bien hay que educar para recoger en forma discriminada los desperdicios reciclables - vidrio, papel, plásticos y aluminio, así como los verdes (restos de la poda y verduras y hortalizas de los mercados, con los que se fabrica tierra fértil)-, para aprovechar lo que es útil y disminuir el tonelaje, éste es tan voluminoso que requiere soluciones urgentes a fin de preservar la vida de los ciudadanos.

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