La emergencia será muy prolongada

Estiman que las aguas tardarán semanas en bajar y que pronto quedará cortada la cadena de pagos en el sector comercial Hay 140.000 personas evacuadas El bombeo de agua sólo comenzará en los próximos días Siguen los reproches entre el gobernador y expertos de la universidad
(0)
6 de mayo de 2003  

SANTA FE (de nuestro corresponsal).- A una semana del desastre que provocó en esta capital el desborde del río Salado, reflejado en los casi 140.000 evacuados, se tiene la certeza de que la emergencia será prolongada, de alto riesgo social y millonarias pérdidas.

Por ahora, las cifras oficiales señalan que hay 20.000 viviendas bajo las aguas, 46.200 evacuados con atención oficial en 135 centros habilitados (casi el doble se encuentra autoevacuado), 23 muertos (22 identificados) y 17 casos de enfermos con hepatitis.

Los daños no han sido justipreciados, ni desde el Estado ni desde consultoras privadas, pero el lucro cesante del tercio de la ciudad dañado por la catástrofe pone en riesgo la cadena de pagos en ambos sectores.

El agua -según los profesionales que integran el Comité de Crisis- demorará varias semanas en retirarse definitivamente de los barrios bajos más castigados. Ello, siempre y cuando se concreten las obras de obturación de brechas para dar paso a la expulsión de la impresionante masa líquida que cubre el 33 por ciento de la ciudad, sobre su costa oeste.

"Entre esta tarde y mañana se podrán finalizar los trabajos de cerramiento en la zona del hipódromo Las Flores, en el extremo noroeste, el lugar más crítico y por donde el río Salado ingresó en la ciudad. Sólo después de que eso esté terminado comenzará el bombeo del agua acumulada hacia el mismo río, pasando por el terraplén Irigoyen", explicó un vocero del Ministerio de Obras Públicas.

Una semana al menos

Por lo tanto, nunca antes de una semana se podrá observar una mejora importante de la actual situación. Para que ello ocurra, el agua deberá tener en ese lapso un descenso de más de dos metros en los barrios más alejados del centro y más próximos al río.

El diseño de la ingeniería para tratar la emergencia generó ayer nuevos reproches entre el gobernador, Carlos Reutemann, y los profesionales de la Universidad Nacional del Litoral. Reutemann alentó una tregua: "Denme unos meses para trabajar y resolver los problemas de la gente", sostuvo, en un intento por abortar más críticas a sus dichos sobre que nadie le había advertido que el desastre podría ocurrir en semejante magnitud.

Vialidad Nacional y Provincial, el Ejército y un grupo de profesionales trabajaron ayer para recuperar el tramo de la avenida Mar Argentino que derrumbó el agua el miércoles último, al sudeste de la ciudad. Se busca restablecer la circulación vehicular para descargar el tránsito, que hoy tiene un único acceso al puente carretero hacia Santo Tomé, la única salida posible hacia el Sur.

Entre tanto, mientras se refuerza la ayuda nacional y la internacional, el gobernador prepara su plan de reconstrucción, cuyas prioridades serán elevadas para el financiamiento que le prometió el presidente Eduardo Duhalde. No pocos opinan que debería aprovecharse la ingrata experiencia para relocalizar los barrios más dañados en zonas altas.

Desde el punto de vista sanitario, y a pesar de que el Gobierno se esfuerza por sostener que la situación está bajo control y que no existen epidemias (ver aparte), aumentan a diario los casos de hepatitis. A ellos se suman ahora enfermedades respiratorias, diarrea, pediculosis y micosis, tanto en viviendas reocupadas por los inundados como también en los centros de evacuación.

Hay un alto riesgo de mayores complicaciones por la presencia cada vez más evidente de roedores en la zona más castigada y la creciente contaminación de las aguas estancadas.

También preocupan a las autoridades policiales los continuos enfrentamientos armados en las zonas inundadas, aunque no hubo víctimas. A propósito, la policía confirmó que hay 22 cadáveres identificados de los 23 hallados en la zona cubierta por las aguas, mientras crece el número de personas desencontradas.

Sobre las consecuencias económicas del desastre, funcionarios especializados del área económica trabajan en una estimación. Se admitió que será necesario postergar vencimientos impositivos. Pero también el resto de la actividad económica ya comienza a resentirse. La falta de labores en centenares de Pyme que están bajo el agua originará en pocas semanas el corte de la cadena de pagos en el sector comercial.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.