La llave original

Fernando polack
(0)
13 de agosto de 2012  

Pocas indicaciones en la medicina ofrecen beneficios tan contundentes como la lactancia materna. La protección contra decenas de microbios, el estímulo del desarrollo neurológico y pulmonar, el crecimiento armónico del lactante, y los beneficios vinculares para madre y niño proveen al pediatra motivos de sobra para ser su promotor más entusiasta. Y estos efectos son sólo una parte del torrente de beneficios que vamos descubriendo a medida que avanza la ciencia.

Por cierto, es difícil disputar la idea de que un alimento de la madre no sea lo mejor para su hijo. Y es esta explicación la más poderosa cuando recomendamos o aceptamos la sugerencia de amamantar.

Sin embargo, existe una razón biológica aun más contundente en favor de la lactancia. Una razón sencilla que se remonta a nuestro origen como especie: la leche materna es el único alimento que el bebe está preparado para usar para sus múltiples necesidades hasta que aparezcan los dientes. Hemos llegado hasta hoy, a través de seis millones de años de desafíos ambientales, microbianos y sociales atravesando nuestros meses más vulnerables alimentados sólo con leche materna. Y nuestro cuerpo se ha adaptado a usar sólo ese alimento para crecer, defenderse, duplicar su peso y permitirnos permanecer sentados a los seis meses de vida.

Estas adaptaciones, que permiten sacar lo mejor de la leche materna, ocurrieron mediante "ajustes" genéticos a lo largo de miles de años. Y no existe producto comercial para alimentar bebes que exceda unas décadas de existencia. No hay posibilidad biológica de que nuestro cuerpo se haya adaptado a extraer beneficios similares y evitar deficiencias de otros alimentos.

Los alimentos sustitutos son llaves talladas por cerrajeros miopes para encender los motores del crecimiento. La llave original la esculpió la naturaleza día tras día durante millones de años.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?