La noche en la que brilló la cultura

Desde las 19 de ayer hasta las 7 de hoy, se realizaron más de cien actividades artísticas en las calles de la ciudad
Desde las 19 de ayer hasta las 7 de hoy, se realizaron más de cien actividades artísticas en las calles de la ciudad
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27 de marzo de 2011  

En la noche en que el mundo apagó la luz por la Hora del Planeta, Buenos Aires se encendió para mostrar todo su esplendor artístico y cultural, con más de cien propuestas gratuitas en 60 puntos de la ciudad.

Desde las 19 de ayer hasta las 7 de hoy, Buenos Aires no durmió para transitar La Noche en Vela, una propuesta cultural organizada por el gobierno de la ciudad, inspirada en la Nuit Blanche de París, que también se realiza con gran éxito en Madrid, Berlín, San Petersburgo y Toronto.

Con videoproyecciones e instalaciones multimedia, shows de tango, música, danza, sesiones de lectura abierta, y bares y restaurantes a pleno gracias a que extendieron su horario de atención al público y ofrecieron menús especiales para acompañar la iniciativa, la noche de ayer mostró las calles de Buenos Aires con un movimiento de gente más intenso que el habitual.

No bien empezó a esconderse el sol otoñal, comenzaron a vislumbrarse los primeros destellos de la velada. Hubo tres circuitos bien definidos: centro (Obelisco, avenida Corrientes, Avenida de Mayo y casco histórico); sur (La Boca, Barracas y Lugano) y norte (Palermo y Recoleta). En todos ellos, las propuestas fueron variadas y para toda la familia.

A las 20, con el Obelisco como símbolo y centro neurálgico de las atracciones, la actriz y cantante Elena Roger comenzó su show en el mismo escenario en que días atrás brilló Plácido Domingo (ver aparte). Minutos antes de que se apagaran las luces para adherirse a la Hora del Planeta, la percusión de tradicionales tambores japoneses sirvió de antesala para el recuento y apagado de luces, que fue presenciado por una multitud.

Luego, minutos antes de las 22, el Obelisco, que había permanecido una hora a oscuras, se encendió con proyecciones lumínicas sobre dos de sus caras y dotó de un ambiente especial al show orquestal de la Sinfónica de Moscú, que interpretó, entre otros, fragmentos de dos obras cumbre de Tschaikovsky: El lago de los cisnes y Cascanueces.

Pero el Obelisco no fue el único monumento donde hubo instalaciones lumínicas: la fachada de la Facultad de Derecho, el Planetario y la torre del Parque de la Ciudad también fueron centros de proyecciones dignas de ser vistas. Algunas, como las que se realizaron en el Parque de la Ciudad podían verse a gran distancia, desde diferentes puntos de Buenos Aires.

La Avenida de Mayo también tuvo sus atracciones. Un videojuego interactivo y un zoo digital proyectado en los puestos de diarios de la avenida fueron los platos fuertes de la velada.

Muchos extranjeros que pasaban por ahí se detenían con cara de asombro y se quedaban para ver de qué se trataba. Más entrada la noche, cerca de las 22, la murga uruguaya La Clave se subió al escenario montado en Plaza de Mayo y regaló un poco de carnaval de la otra orilla, que fue acompañado por improvisados bailes callejeros.

Pero si de bailar en la calle se trata, nada superó las milongas que se organizaron en Corrientes y Callao, epicentro de los espectáculos tangueros. Allí hubo clases y exhibiciones de baile.

En el cielo de Lugano, un grupo de acróbatas desafiaron la ley de gravedad en Plaza de Angeles y en el otro extremo de la ciudad la gente disfrutó de la magia del Zoológico en la oscuridad, para completar una noche larga, asombrosa y en vela.

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