La Plaza de Mayo tendrá una imagen renovada y futurista

Ayer se conoció el proyecto ganador
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24 de noviembre de 2006  

Una plaza seca, con luces en el suelo que marquen sus distintas trazas históricas y que den una sensación de que se está pisando el futuro. Así será la Plaza de Mayo cuando se termine de remodelar con vistas al Bicentenario de la Revolución de Mayo.

Finalmente, ayer se conoció el proyecto que cambiará la fisonomía de este espacio histórico y de su entorno, una iniciativa por la que el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, viene trabajando desde que sucedió a Aníbal Ibarra en el cargo.

Los arquitectos ganadores -todos ellos jóvenes y egresados de la UBA- fueron Silvia Colombo, Ignacio Montaldo y Roberto Szraiber, que recibieron emocionados el primer premio en el concurso organizado por el gobierno de la ciudad y la Sociedad Central de Arquitectos para remodelar la Plaza de Mayo.

Según pudo observarse en las imágenes presentadas por los ganadores -que sólo hoy estarán disponibles para la prensa-, la plaza tendrá un piso gris de granito y luces en el piso a lo largo y ancho de su geometría, que marcan distintas secuencias relacionadas con siete momentos históricos.

"En total son siete secuencias que van desde 1802 hasta 2010. Se puede iluminar una y se tiene una idea de cómo era la plaza en 1883, o todas, y se obtiene la plaza del Bicentenario", explicó Montaldo a LA NACION.

Peatonalización progresiva

Además, el proyecto contempla la peatonalización progresiva de la zona, de manera de reducir a dos los carriles de las calles laterales Hipólito Yrigoyen y Rivadavia. "Los autos podrán circular, pero visualmente casi no habrá diferencia entre la superficie de la plaza y la de las calles", explicó Montaldo.

Precisamente, una de las observaciones del jurado fue la de revisar elementos de separación entre una y otra superficie. Pero más allá de este detalle todos estaban encantados con el proyecto ganador.

"Estamos muy contentos, teníamos mucha fe en que íbamos a ganar", decían los tres arquitectos al unísono, todavía eufóricos por haber sido elegidos entre 30 trabajos presentados de distintas partes del país. Incluso hubo un proyecto de Francia con el que Telerman, presente en la apertura de sobres, se animó a bromear por su conocida debilidad con la cultura de ese país.

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