La primera noticia global marca hasta hoy al periodismo

Los boletines urgentes sobre la catástrofe alteraron la calma nocturna de las redacciones
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15 de abril de 2012  

NUEVA YORK.- Era un aburrido turno nocturno aquella noche en las redacciones de la agencia Associated Press y, al otro lado de la ciudad, del The New York Times.

Con los pies sobre un escritorio, un editor de AP llamado Charles Crane leía una novela de H.G. Wells para sobrellevar una noche sin noticias. "Los instrumentos telegráficos sonaban desganados -relató después- y en ocasiones, uno podía escuchar el pulso de los relojes."

En el Times, el director general, Carr Van Anda, regresaba tras una cena a su oficina para continuar trabajando en una anodina historia sobre una pelea de políticos que saldría en la portada. Un joven ordenanza dormitaba.

En medio de esta somnolencia alrededor de la medianoche del 14 al 15 de abril de 1912, nadie sabía que a 1600 kilómetros estaba "sucediendo la historia del siglo", la noticia que cambiaría muchas cosas, incluyendo la misma cobertura de los medios.

En ese momento, frente a las costas de Terranova, el Titanic estaba a dos horas de hundirse.

Durante más de una hora, el gran buque estuvo enviando las señales de socorro "CQD, CQD" en clave Morse, y, luego, el más conocido "SOS".

Los llamados de emergencia fueron captados por otros barcos, algunos de lo cuales se dirigieron hacia donde estaba el Titanic para su rescate, pero las señales alcanzaron también algunas estaciones tierra adentro que utilizaban el relativamente nuevo sistema de radio inalámbrico Marconi, donde cada pequeño detalle era recibido con ansia. Rápidamente, las palabras electrizantes llegaron a Nueva York. En la redacción de AP, el bostezo de Crane se volvió un grito ahogado cuando un colega salió de una oficina ondeando un cable llegado desde Canadá: " Reportan que el Titanic golpeó un iceberg ".

Rápidamente, los editores comenzaron a contactar a las estaciones costeras que recibieron las señales en busca de más información, telefonearon a los propietarios del transatlántico y enviaron cables a Londres pidiendo la lista de pasajeros, que a esa altura estarían condenados.

"Dimos la alerta del accidente", recordó Crane años después, en una recopilación que ahora está en los archivos corporativos de la agencia AP. El cable urgente, que reunió los datos sueltos que llegaban en mensajes inalámbricos, llegó a todas partes en segundos.

En el Times, el ordenanza ya se había despabilado y se mantenía de pie mientras Van Anda leía el despacho de un párrafo: " A las 10.25 de esta noche el Titanic de White Star Line emitió un CQD a la estación Marconi aquí y reportó un choque con un iceberg. El barco indica que se necesita ayuda inmediata ''.

Las rotativas del Time ya estaban trabajando con la edición del día siguiente. El editor comenzó a trabajar en una nueva portada, tratando de interpretar y dar sentido al silencio que, según las actualizaciones telegráficas, siguió a los varios llamados de auxilio.

Los editores de muchos otros periódicos "responderían imprimiendo los boletines y escribiendo historias que indicaban que no había gran daño en el Titanic, «un barco que era imposible que se hundiese». Pero no Van Anda", escribió Meyer Berger en una historia del Times. "Un frío razonamiento le indicó que se había hundido y, pese a lo aterrador de esa idea, actuó conforme a ello".

El destino del gran barco se confirmó muchas horas después. Mientras representantes de la White Star Line dudaban de la seriedad del accidente cuando recibieron las llamadas de los periodistas de AP, del Times y de otros medios, la edición del diario neoyorquino anticipó lo peor en sus ocho columnas: " Nuevo buque Titanic golpea un iceberg; Se hunde por la proa a medianoche; Mujeres en barcos salvavidas; Ultimo cable a las 12.27 am. Borroso ".

"En términos de difusión de noticias, el desastre del Titanic puede verse como el comienzo de lo que el gurú de la comunicación masiva Marshall McLuhan llamó la "aldea global", aunque acuñó el término en la década de 1960 con la comunicación satelital en mente'', dijo el profesor de comunicaciones Paul Heyer, autor del libro El siglo del Titanic: medios, mitos y la creación de un ícono cultural .

Las historias fueron cuidadosas y basadas en los hechos; o especulativas y erróneas.

"No se perdieron vidas", afirmó el titular de un diario de Londres en medio de la confusión al inicio de la cobertura. En París, Le Figaro lamentó "La Catastrophe du Titanic".

La historia del Titanic estableció una "cobertura que fue a toda velocidad y donde todos se pusieron manos a la obra" que se ha repetido en cada desastre desde entonces, dijo el profesor de periodismo Roy Peter Clark, del Instituto Poynter.

La historia también se volvió un punto de inflexión para The New York Times. Su cobertura lo distinguiría de entre otros veinte diarios de la ciudad, "asegurando un relieve entre los diarios del país que nunca cedería", escribió Daniel Allen Butler en su historia Inhundible: La historia completa del Titanic .

La radio también recibió un fuerte impulso con esta historia. David Sarnoff, un joven operador del sistema Marconi, se volvió famoso por sus actualizaciones diarias y constantes desde una ventana en Nueva York, que atraían a multitudes tan grandes que la policía apenas podía mantener el orden.

Christopher Sullivan

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