La Red Solidaria festeja sus primeros nueve años de labor

Servir al prójimo es la única consigna
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28 de febrero de 2004  

Hace ya nueve años, un grupo de gente de buen corazón -liderado por el entonces ignoto veterinario Juan Carr- comenzó a tejer la Red Solidaria, con la intención última de asistir a los más necesitados del país.

Desde esa fecha, pero sobre todo en los últimos tres años, la "revolución solidaria" soñada por Carr se fue consolidando en la Argentina.

Durante ese tiempo, las múltiples convocatorias de la Red para ayudar al prójimo lograron captar la atención de muchas personas que antes eran indiferentes al sufrimiento de los pobres o de las personas sin facilidad de acceso a los más diversos servicios.

Conseguir 100 platos de comida o un audífono. Encontrar a un niño perdido o juntar dinero para una operación en el exterior. Promocionar a aquellos con vocación caritativa. Pedir, rogar y rezar para que un trasplante pueda realizarse. Así de variados resultaron -y resultan- los motivos que movilizaron a Carr y los suyos. Y a muchos argentinos que, poco a poco, aportaron su ayuda para alcanzar los objetivos de bien.

Seguir adelante

Ahora, con una vasta experiencia en su haber, la Red Solidaria redobla su apuesta: "Tendríamos que lograr que este prójimo pueda valerse por sí mismo. Dejar de asistir, para dignificar. Transformar su realidad para que dignamente pueda tener lo que en justicia debe tener: educación, salud y trabajo", sintetizan los voluntarios de la entidad.

Otro objetivo por alcanzar en una nueva etapa reside en "definir la Argentina que soñamos. Pensarla como pueblo, como ciudadanos, como Nación... ¿Cuál es esa Argentina? ¿Qué valores poseemos para alcanzarla? ¿De qué nos tendríamos que desprender?"

La Red Solidaria genera, como ya lo hizo en otras ocasiones, ideas para despertar la conciencia moral de los argentinos.

Y propone, a nueve años de los primeros pasos en la "revolución solidaria", provocar una verdadera participación de los jóvenes -que en gran medida respondieron los llamados de la Red- mediante la creación de equipos comunitarios de orientación (ECO).

Estos grupos serían conformados especialmente por los más jóvenes, que con el concepto de equipo persigan "la obsesión por transformar la situación del prójimo y la preocupación por el bien común y la comunidad", insiste otro de los voluntarios que, como todos, quiere permanecer en el anonimato.

Modificar la realidad

Según los define Carr, los ECO tendrán la misión de modificar la realidad con ideales, con utopías; de generar movimiento, actividades, para que otros también se comprometan, abandonen la pasividad, protagonicen y produzcan.

E insiste: "Muchos ya lo hacen, no hace falta ponerles un título; hay que integrar, hay que sumar", dice el líder de la Red Solidaria.

Una red de buenas voluntades para asistir al prójimo que ahora también quieren revalorizar. Por eso, la necesidad de apostar decididamente a la educación: "Nueve millones de alumnos argentinos son pobres".

"Otros tres millones, con su riqueza cultural, pueden comprometerse a hacer aportes para su gente y para su país", postulan.

E insisten en el desarrollo de programas que promuevan la cultura del esfuerzo y la cultura del trabajo.

Como a tantos otros líderes solidarios a Carr también lo tentaron con hacer política, pero él prefiere seguir sumando voluntades para lograr un país y una conciencia social mejor a la que impera en este momento en la Argentina. Aunque, desde que existe la Red, algo cambió.

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