La salud pública bajó de categoría

Falso ántrax y leptospirosis
Ángeles Castro
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31 de diciembre de 2001  

Durante 2001, la salud pública argentina bajó de categoría: perdió un ministerio, que quedó reducido a una Secretaría de Políticas y Regulación Sanitaria. Sucedió tras la crisis social que, el 20 de diciembre, sacó a Fernando de la Rúa de la presidencia y a Héctor Lombardo de la cartera sanitaria. Cuando el 23 de diciembre terminó de conformarse el nuevo gabinete nacional, la asunción de Víctor Reviglio en el área llegó con el cambio de nivel.

Una modificación del status gubernamental que, por cierto, orbitará sobre el destino de la salud de los argentinos durante 2002. A menos que el presidente elegido en marzo próximo dé marcha atrás con la decisión de Adolfo Rodríguez Saá.

Hasta septiembre último, el ministerio y la secretaría convivieron, con la segunda subordinada al primero en el organigrama oficial. Pero el 20 de ese mes, el entonces secretario Héctor Moguilevsky (Frepaso) renunció, en medio de severas críticas a la gestión del radical Lombardo.

La cartera política estaba doblada, pero no partida. Un lugar más cercano al quiebre ocupó luego del bochorno del ántrax. El 19 de octubre, y en el contexto de una conferencia de prensa retardada varias veces, Lombardo reconoció que el bacilo había entrado en el país en un sobre enviado desde los Estados Unidos.

La psicosis desatada en la población -traducida en el ingreso al Instituto Malbrán de 1500 cartas sospechosas- terminó 12 días después, el 1° de noviembre, de manera tan ambigua como comenzó. O sea, entre explicaciones científicas enturbiadas por las versiones oficiales.

Contra el sida

Lejos estaba ya la administración del aplaudido despunte del año en materia sanitaria, gracias al lanzamiento -el 19 de enero- de la primera campaña masiva de prevención del sida encarada desde el Gobierno, llevada adelante por Lusida y su entonces directora, Mabel Bianco.

El diablo había empezado a meter la cola a fines de marzo, cuando declararon en todo el país un brote de leptospirosis (enfermedad transmitida por la orina de roedores) que provocó la muerte de ocho personas y la internación de otras 115 infectadas con la bacteria.

En el transcurso de 2001 también quedó sobre el tapete la crisis expandida por los centros de salud dependientes de la Nación. Por ejemplo, en el Malbrán y el hospital Posadas, donde la ruidosa movilización de los profesionales destapó el silencioso desfinanciamiento del sector.

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