Las caras opuestas del conurbano bonaerense

Las disparidades entre dos municipios
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6 de diciembre de 2001  

Vicente López y Florencio Varela, los dos municipios que se encuentran en los extremos del ranking de gestión municipal, viven realidades opuestas. Desde la atención hospitalaria, el servicio de transportes y la recolección de basura, los constrastes son claros y sorprendentes.

El Hospital Municipal Dr. B. A. Houssay, de Vicente López, es uno de los más grandes del municipio. María Rosa Domiani, de 72 años, fue tratada el año pasado en el área de oncología del hospital y, según ella, "la atención fue diez puntos". Domiani opina que la gente está muy contenta con la atención. "Para mí tiene el nivel de una clínica particular."

Claudia tiene 26 años y es madre de cinco chicos; todos ellos se atienden en este hospital. Contó a LA NACION que su beba más chica, Sol, toma un remedio que sale 25 pesos: en el hospital se lo dan gratis todos los meses.

Paola, que tiene 24 años y es de la zona de Los Polvorines, municipio de Malvinas Argentinas, informó: "Mi hermanito se pescó una neumonía, y del hospital de mi barrio nos mandaron acá. Estuvo internado dos días y nos atendieron de maravillas. Hoy viajé una hora y media para hacer un control; pero la verdad es que vale la pena el trayecto. Es maravilloso ver cómo funciona esta intendencia en comparación con la nuestra".

Ricardo Aragón, de 45 años, vivió en Florencio Varela toda su vida. Su padre, un hombre anciano que vive en su mismo barrio, tuvo que ser operado la semana pasada. Ricardo cuenta: "En el hospital del barrio no había ni una cama. A mi padre tuvieron que operarlo en Berazategui". Para visitarlo debe viajar cuarenta minutos en tren. "Los servicios de transporte dejan mucho que desear; no hay seguridad arriba de los coches", se quejó. Según él, en la intendencia no hay nadie que se haga responsable por la situación.

Edgar Paz también suele viajar en tren: él tiene 48 años y vive en Vicente López. "Los trenes están impecables; desde que pusieron los coches nuevos se viaja de maravillas." Está satisfecho porque los horarios de los coches se respetan a rajatabla: "Es raro el día que el tren se demora tres minutos". Pablo Pérez, vecino del mismo barrio, opina igual: "Estoy feliz con el servicio de los nuevos trenes: los coches son comodísimos y económicos".

Mónica tiene 36 años y es vecina de Florencio Varela. Según ella, "los servicios de transporte son regulares: a veces llegan a tiempo y a veces no". Opina asimismo que las prestaciones de salud son bastante malas: "Nuestro hospital tiene capacidad para 100.000 personas y en el municipio somos más de 300.000". Mauro Paz, que vive en el mismo municipio, vive cerca de la estación de trenes. "El barrio está cada vez más feo", señaló.

Violeta, una vecina de Vicente López de "cerca de 80 años", vive en el barrio hace muchos años. Según ella, "las cosas en el barrio están cada vez mejor". Frente a su casa instalaron el parque de la Costanera: "Es un predio hermoso en el que la gente viene a descansar y tomar un poco de sol".

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