Las cárceles tendrán radios FM

El Comfer capacitará a los presos y a los guardiacárceles
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20 de diciembre de 2001  

El Ministerio de Justicia instalará, con la asistencia técnica del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), radios de baja potencia en 33 cárceles de jurisdicción federal donde 9000 internos purgan sus condenas.

Actualmente se encuentran en proceso de instalación las dos primeras emisoras FM categoría G, de unos 300 voltios y sólo audibles en el radio del penal, en la unidad de jóvenes adultos, de Marcos Paz, y en la de mujeres, de Ezeiza. En esta cárcel está detenida Giselle Rímolo, pareja del animador Silvio Soldán. En ambos penales hay 500 presos.

El equipamiento fue comprado por el Ministerio de Justicia, y el Comfer, a cargo del interventor Gustavo López, brindará la asistencia técnica y la capacitación a los presos y el personal carcelario que armará la programación. Con profesores del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica, aprenderán la labor del locutor, del operador de radio, del periodista y del productor.

La iniciativa es parte del programa “Cultura en las cárceles”, que el área a cargo de Jorge de la Rúa llevó a cabo este año, por medio de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios, que conduce Alvaro Ruiz Moreno. El funcionario dijo a LA NACION que, “sin cercenar los derechos de los internos, las radios no serán instrumentos de libre expresión, porque están en una cárcel y hay un reglamento”.

Es decir que los presos no usarán el micrófono para denunciar las condiciones carcelarias, sino para aprender el proceso de comunicación y “capacitarse en un oficio que, fuera de los muros penitenciarios, pueda facilitarles la reinserción social”.

Ruiz Moreno no eludió referirse a las condiciones de algunas cárceles, como la de Devoto, y defendió que “en las nuevas unidades penitenciarias hay un desarrollo de infraestructura. Las radioescuelas funcionarán como talleres, modalidad que se aplica con todas las actividades culturales en las unidades”, agregó.

Teatro, cine y música

Este año, el programa cultural y educativo en las cárceles incluyó ciclos de cine, puestas teatrales, talleres de canto y música. “Después de cada actividad hubo talleres. Este año pusimos el nivel primario obligatorio para los internos y el secundario completo para el servicio penitenciario”, dijo Ruiz Moreno.

Ayer, por la grave crisis social, se suspendió la inauguración del primer taller externo de serigrafía en La Boca (Aristóbulo del Valle 666). Estampa Abierta dará trabajo a las internas que dejan la cárcel. Hoy, funciona como un taller interno.

El funcionario dijo que, a mayor nivel educativo, más baja es la reincidencia delictiva. “En los penales donde alcanzaron el nivel universitario, la reincidencia fue del 0,08 por ciento. Este año la matrícula escolar se incrementó en un 38%”, dijo.

Sin saberlo, el proyecto del Ministerio de Justicia abreva en un antecedente puesto en marcha en 1979 en la cárcel de Olmos, de La Plata. Se llamó LU1 Radio Libertador General San Martín. Conocida como “la compañera del silencio”, ganó el premio Cruz de Plata Esquiú en 1983. Ayer, Ruiz Moreno se sorprendió al conocer el caso por medio de La Nacion.

Esa radio logró disminuir los niveles de violencia en la cárcel bonaerense. Un funcionario del Servicio Penitenciario dijo anoche a este diario: “La radio llegaba a los 2700 internos, que se calmaban, se distendían. El éxito hizo que se ampliara a otros 15 penales. Pero hoy no hay fondos para que funcione”.

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