Las farmacias de Punta del Este no venden marihuana: solo una lo hace en Maldonado

La única farmacia que vende marihuana en Maldonado
La única farmacia que vende marihuana en Maldonado Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
Los únicos que pueden comprarla son uruguayos que se hayan anotado en el Correo; muchos turistas argentinos preguntan, pero no pueden hacerlo; los 5 gramos cuestan 123 pesos
Víctor Pombinho Soares
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9 de enero de 2018  • 00:36

PUNTA DEL ESTE. En julio del año pasado comenzó en Uruguay la venta de marihuana con fines recreativos en farmacias, pero pocos locales se adhirieron. En Punta del Este, ninguna farmacia lo hace, y en todo el departamento de Maldonado, sólo una.

La farmacia se llama La Cabina y queda, irónicamente, en el pequeño balneario de Las Flores, sobre la ruta 10, a 45 kilómetros de Punta del Este por la ruta interbalnearia. Sin embargo, llegar al lugar no es tan fácil para quien no conoce la zona.

Solo una farmacia de Maldonado vende marihuana

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LA NACION preguntó primero en una farmacia pegada al mar en La Barra, donde explicaron que decidieron no vender marihuana “por miedo a tener problemas” y amablemente enviaron al cronista y al fotógrafo al balneario de La Floresta, donde en teoría estaba esa “única farmacia”. Sin embargo, la diferencia entre Flores y Floresta resultó ser más grande que en Buenos Aires, tanto en distancia como conceptualmente. En ninguna de las dos farmacias de este pequeño balneario de Canelones vendían marihuana.

En el primer local, dos amables vendedoras enviaron a los periodistas a otra pequeñísima localidad balnearia, Las Toscas, mientras que en el segundo, el farmacéutico se enojó y dijo que “no vendía droga” y que la marihuana “se la fuman toda los milicos”.

La farmacia de Las Toscas, sin stock
La farmacia de Las Toscas, sin stock Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

Una vez en Las Toscas (Canelones), LA NACION encontró una farmacia que vendía marihuana pero se le había acabado el stock hacía tres días. “Lo vendo porque es un producto más de la farmacia, viene mucha gente, muchos turistas argentinos a preguntar, pero sólo le puedo vender a uruguayos”, afirmó Carlos, dueño del negocio. La farmacia lucía como cualquier otra, ya que no pueden hacer publicidad del cannabis. Allí también aclararon la confusión que había surgido entre La Floresta y Las Flores, por lo que hubo que desandar el camino, rumbo a Piriápolis.

En Las Toscas también se vende
En Las Toscas también se vende Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

Finalmente, en La Cabina, donde funciona también la herboristería Madre Tierra, la dueña de la farmacia (como todos los demás, no quiso daR su nombre) explicó por qué decidió convertirse en la única proveedora oficial de marihuana de Maldonado, aunque en ese momento también se había quedado “sin stock”.

El balneario de Las Flores
El balneario de Las Flores Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

La forma de avisar que llegó la marihuana es ingeniosa: la foto del perfil de Facebook de la farmacia es verde, mientras que cuando se agota está en rojo. “Yo lo vendo como cualquier otro producto”, aseguró la farmacéutica, que contó que habló con el gremio que nuclea a las farmacias del interior de Uruguay para averiguar por qué sus colegas decidían no vender cannabis. “Muchos clientes amenazaron con no volver a comprar ningún producto si sumaban la marihuana”, fue la respuesta.

A La Cabina llegan a preguntar muchos turistas de todos lados, no sólo argentinos, pero la ley es la ley y sólo se les puede vender marihuana a uruguayos que se hayan registrado en las oficinas del Correo. Para preservar su anonimato, los compradores no deben decir su nombre ni presentar ningún documento, solo colocar su dedo pulgar en un dispositivo como si ficharan para entrar al trabajo.

El día que llegan los cuatro kilos de marihuana autorizados (producidos por dos empresas privadas que ganaron una licitación del Estado) se genera una larga cola de compradores, que vienen de Maldonado y Rocha. El precio es de 187 pesos uruguayos (123 argentinos) el paquetito de 5 gramos y se pueden comprar hasta 10 gramos por semana. De cualquier forma, el producto se agota en pocas horas. La dueña de la farmacia admite que ese día “se entorpece bastante” el funcionamiento del establecimiento y que es el producto que más se vende.

Los productos que se venden en La Cabina
Los productos que se venden en La Cabina Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

La farmacéutica también desmiente la versión de que la marihuana oficial “no pega” ya que si no, señala, no habría tanta demanda. Para aprovechar la movida, en el local se venden pipas, sedas e imanes para la heladera con la bandera uruguaya intervenida con una hoja de marihuana.

Ofuscada por tantas preguntas, la farmacéutica le pregunta al cronista si también está cubriendo el tema de su “vecino”, el gremialista argentino Marcelo Balcedo, quien fue detenido a tan sólo cinco kilómetros en su ostentosa chacra. Una elegante (y muy uruguaya) manera de decir “metete en tus cosas”.

Argentinos en busca de marihuana

Flavia López fuma en su local
Flavia López fuma en su local Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Flavia López es la dueña del grow shop Deja Vu, en avenida España y Guatemala, en La Mansa. Allí vende todo tipo de artículos relacionados con el cultivo de marihuana (excepto semillas, donde existe un vacío legal), como macetas, fertilizantes, abono, etc. También vende sedas, remeras, gorras y calzas con dibujos alusivos y hasta alfajores “bajoneros” Bob Marley.

La chica afirma que gracias al nuevo sistema ya no viene más marihuana prensada de baja calidad de Paraguay. “Uruguay ya está lleno de marihuana”, comenta mientras fuma un porro que armó ella misma en el momento. “Mejoró el nivel de la marihuana. Hoy en día la gente está fumando muy rico, está fumando calidad. Hoy en la calle o en la playa ya no sentís más el olor a paraguayo, es olor a flores”, comenta Flavia, entusiasmada.

Souvenires del grow shop Deja Vu
Souvenires del grow shop Deja Vu Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Mateo, un joven uruguayo habitué del local, cuenta que es muy frecuente que turistas argentinos le quieran comprar marihuana cuando lo ven fumando en la calle o en la playa, pero dice que él no les vende porque sólo cultiva “para consumo personal”.

Por todo esto, los argentinos terminan habitualmente comprando marihuana en los clubes, a un precio a veces altísimo, que puede llegar a los 20 dólares el gramo. Francisco es un estudiante de arquitectura de San Isidro que vino a Punta con un grupo de amigos. Cuenta que compró 10 gramos por un valor un poco inferior y, aunque le parece caro, “valió la pena”.

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