Las Gemínidas, una lluvia de meteoros que deleitó al mundo

Se pudo observar a simple vista durante tres horas de la madrugada de ayer y de hoy
Fabiola Czubaj
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15 de diciembre de 2009  

El año en el que el mundo conmemoró cuatro siglos de descubrimientos astronómicos no podía terminar mejor: con una lluvia de estrellas fugaces que le agregó luz al cielo ayer y hoy a la madrugada.

Se trata de un fenómeno celeste que se origina en la constelación de Géminis y se repite cada año en esta misma época. Las Gemínidas es en realidad una lluvia de meteoros que entran en la atmósfera terrestre y producen un espectáculo que, como las Leónidas, en noviembre, se puede apreciar a simple vista, cuando no hay luces ni nubes que se interpongan. La Luna nueva favorece la observación porque el cielo es más oscuro.

"Es una de las dos o tres lluvias de meteoros más importantes que se producen todos los años. En este caso, entre el 7 y el 20 de diciembre, aunque su momento culminante para la observación comenzó la madrugada del sábado y finalizó esta madrugada", explicó el licenciado Mariano Ribas, coordinador del Area de Astronomía del Planetario porteño.

Minutos antes de la medianoche del domingo, Ribas y otros integrantes del Planetario comenzaron a observar el cielo, recostados en una reposera en una zona abierta de Baradero, a 130 kilómetros de esta ciudad. Pero las nubes les impidieron registrar semejante show, cuyo punto máximo se dio entre las 1 y las 4 de la madrugada. Al cierre de esta edición, el equipo intentaba repetir la observación para enviar un informe a la Organización Internacional de Meteoros, que traza un "mapa" y la curva de actividad de estas lluvias.

Esos fenómenos ocurren porque, en su recorrido alrededor del Sol, la Tierra se encuentra con masas de polvo que los asteroides y los cometas van dejando en el espacio interplanetario. Las Gemínidas son una masa de partículas de hielo, roca y polvo, del tamaño de un grano de arena, que dejó el asteroide Phaeton, de 5 km de diámetro.

Cuando la Tierra cruza esos filamentos de polvo, fragmentos ingresan en la atmósfera terrestre a gran velocidad (hasta 200.000 km/h) y, en el camino, se incendian por la fricción a 80 km de altura de la superficie terrestre.

"Prácticamente, no llega nada a la superficie y en el cielo se ven esas partículas como destellos de luz, que producen un espectáculo hermoso", agregó Ribas. Según informaron ayer la NASA y algunos sitios de aficionados, la lluvia de meteoros se vio mejor en el hemisferio norte (más de 100 "estrellas" por hora) que en el Sur (con unas 50).

"Esta lluvia tendrá menos meteoros que las Leónidas, por ejemplo. Aún no vi una predicción de que, hasta pasado mañana, atravesemos una zona de partículas muy intensa. Aun así, para quienes lo puedan ver lejos de las ciudades, el espectáculo es precioso", explicó el licenciado Roberto Venero, secretario de Extensión del Observatorio Astronómico de la UNLP y miembro del nodo argentino del Año Internacional de la Astronomía, cuya clausura formal, aquí, será en marzo próximo (informes: (0221) 423-6593 int. 142).

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