Las nenas restituidas a EE.UU. hablaron con su madre

El futuro de las chicas, de 6 y 8 años, se empezará a definir en una audiencia judicial que se realizará pasado mañana en Estados Unidos
El futuro de las chicas, de 6 y 8 años, se empezará a definir en una audiencia judicial que se realizará pasado mañana en Estados Unidos
Fernando Massa
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18 de abril de 2015  

Después de insistir todo el día vía llamadas y con mensajes de WhatsApp, Denis Burns le atendió el teléfono a su ex esposa Ana Alianelli y finalmente ella logró hablar con sus hijas. "Estaban reangustiadas, me repetían: «Mamá, ¿cuándo te vamos a ver?». Me dijeron que estaban en la casa de un amigo de su papá, pero él no las deja hablar mucho y cuando pregunté dónde estaban, me cortó el teléfono", dijo anoche a LA NACIÓN Alianelli, una de las partes de este drama familiar alrededor de la restitución y tenencia de dos niñas de 6 y 8 años.

Alianelli habló desde Aspen, ciudad estadounidense en el estado de Colorado, donde tenía previsto encontrarse anteayer con ellos tras un vuelo desde Buenos Aires. El padre y las nenas, sin embargo, llegaron a Houston, pero nunca abordaron las conexiones que los llevarían a este destino ya previsto en un compromiso judicial.

La otra preocupación que ayer mantuvo en vilo a Alianelli fue conseguir un abogado local, de Colorado, para poder presentarse pasado mañana en un juzgado de Aspen para una audiencia. "Finalmente tengo una abogada que va a estar el lunes conmigo -dijo ella-. El problema es que la Corte de Estados Unidos no ofrece abogados gratuitos para casos que no sean criminales y yo no puedo hoy por hoy pagar los honorarios de los abogados. No puedo pagarlo, y sin abogado no puedo estar."

Para lograr esa representación Alianelli tuvo que desembolsar lo que allá llaman la retención, es decir, un monto de 5000 dólares en mano para poder empezar a trabajar. Después deberá sumar unos 250 dólares la hora, una suma que se considera de lo más económico que se puede conseguir. "El caso me puede llevar 20, 30 o 40.000 dólares. No sé dónde empieza ni dónde termina todo esto. Por eso ahí necesito la ayuda de la cancillería argentina para poder costear a los abogados", dijo.

Alianelli y Burns se casaron en 2004 y hace ocho años tuvieron una hija que nació en Buenos Aires. Dos años después nació la segunda en Estados Unidos. La pareja se divorció en 2010 y unos meses después la madre viajó a la Argentina con sus hijas, tras obtener un permiso judicial temporal. Pero cuando se venció el plazo ella no retornó con las chicas a Estados Unidos.

Según lo que alegó, la explicación para no volver fue que al mes de estar en la Argentina se enteró de que la casa familiar en Estados Unidos había sido embargada por deudas de Burns y que ya no tenían dónde vivir. Meses más tarde, él inició una demanda internacional para pedir la restitución de las niñas, respaldado por una amplia cobertura de los medios estadounidenses. Una demanda que le fue favorable y le concedió la restitución de las nenas. El encuentro con su padre fue el pasado martes: las niñas fueron llevadas a la embajada norteamericana, vestidas con los uniformes del colegio al que asistían en Pilar. La idea entonces era que las chicas viajaran a Aspen acompañadas de su madre, pero Burns no subió al avión que lo llevaría de Houston a Denver ni al de Denver a Aspen.

Ayer a la mañana, Alianelli, que estuvo acompañada todo el día por el cónsul argentino, se presentó ante una jueza de Aspen, pero la magistrada norteamericana no estaba al tanto de lo sucedido. Sólo le dedicaron unos minutos y pudo dejar una copia del acuerdo que tenía con el padre.

Antes del encuentro con la jueza, Alianelli le había transmitido a LA NACIÓN la angustia por no haber podido hablar con sus hijas: "No me contesta los mensajes. Le dije por WhatsApp que quería hablar con las nenas y no me contesta. No me comunico con ellas hace un montón. La última vez fue en Houston: estaban llorando a los gritos y me las arrancaron de las manos".

Mientras tanto, en Buenos Aires, las amigas de Alianelli abrieron en Facebook la página "Anita x sus hijas", con la idea de darle apoyo moral aunque sea a la distancia. Eso sí: tantos ellas como la familia aclararon que no quieren apoyo económico de la gente.

Respecto de la audiencia de pasado mañana, Alianelli aseguró no saber de qué tratará específicamente. "Estoy desinformada de todo -dijo-. Tampoco sabemos exactamente dónde están las chicas. Estoy desesperada. Lo que más deseo es que todo se solucione. Todo esto es innecesario. Lo único que quiero es que la jueza me escuche y que entienda la situación. Las chicas la están pasando mal."

Con la colaboración de Tomás Rivas

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