Le hacen el cuento del tío y le roban $ 50.000

El ladrón se hizo pasar por gasista y le revisó toda la casa
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6 de diciembre de 2001  

LA PLATA.- La modalidad conocida como el "cuento del tío", tan antigua como efectiva, tuvo como víctima, esta vez, a un jubilado de esta ciudad, a quien un sujeto, que se hizo pasar por gasista, le sustrajo más de 50.000 pesos, que eran los ahorros de toda su vida y de la pensión que cobra por su hijo discapacitado.

Para Santiago Sommese, de 71 años, la mañana del último martes transcurría como cualquier otra. Pero su rutinaria tranquilidad comenzó a cambiar a partir del momento en que alguien golpeó a su puerta.

Un hombre de aproximadamente 40 años, que se presentó como gasista, le informó que resultaba imprescindible llevar a cabo una rigurosa revisión en la vivienda, debido a la presencia de un supuesto fuerte olor a gas en toda la zona.

A pesar de su sorpresa inicial -Sommese jura que no había detectado ningún tipo de anormalidad en los últimos días-, el jubilado permitió que el desconocido ingresara en su domicilio. Ese fue el comienzo de la pesadilla.

Según relató Sommese a LA NACION, el falso gasista, luego de revisar la cocina, le transmitió la necesidad de cambiar algunos repuestos, por lo que le solicitó la entrega de 60 pesos para la compra de esos elementos en una ferretería cercana, con la condición de que repararía de inmediato el supuesto desperfecto.

En ese momento arribó al domicilio el vehículo encargado de trasladar a su hijo discapacitado, de 39 años, desde el instituto especial donde se encuentra internado.

El dinero en el cajón

Sommese, que desde muy joven trabajó como albañil e incluso llegó a construir, no sin esfuerzo, la vivienda en la que vive actualmente, extrajo de uno de los cajones del ropero el dinero solicitado por el desconocido para la adquisición de los repuestos.

Según los investigadores policiales, al advertir el lugar donde Sommese guardaba el dinero, el ladrón envió al jubilado y a su hijo a revisar una cabina ubicada frente a la propiedad, ya que, les dijo, había detectado allí otra pérdida de gas.

Precisamente en ese momento, el desconocido habría aprovechado para dirigirse al ropero ubicado en el dormitorio, de donde extrajo un total de 53.500 pesos.

Con una tonada que no deja lugar a dudas sobre su origen italiano, Sommese exteriorizó a través de sus palabras, entrecortadas por el llanto, el dolor y la sensación de impotencia que experimentó cuando descubrió lo sucedido.

"Me llamó mucho la atención -contó- que al volver a entrar en mi casa, el hombre ya se había marchado."

Sin embargo, no fue sino hasta varios minutos más tarde cuando tomó dimensión de lo que había ocurrido, cuando, al abrir el cajón de su ropero en busca de dinero para comprar alimentos, se percató del robo.

Visiblemente compungido, Sommese señaló: "En ese momento hubiera preferido morir. De golpe, ya no tenía nada. Y ese dinero era el ahorro de toda una vida de trabajo y parte de la pensión que recibo por mi hijo. Todo esto me ocurrió por ser demasiado ingenuo y creer en la gente".

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