Liberaron a la hija de Franco Macri

Los secuestradores la abandonaron en Moreno luego de que su hermano Gianfranco pagó unos 750.000 dólares de rescate
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6 de mayo de 2003  

Su rostro expresaba serenidad. Ni nerviosismo, ni satisfacción, sólo la placidez de sentirse libre. Tras seis días de cautiverio, así se mostró Florencia Macri, de 19 años, una de las hijas del empresario Franco Macri, luego de ser liberada ayer en Moreno por sus secuestradores a cambio de unos 750.000 dólares.

Tenía apuro cuando, a las 6.07 de ayer, salió de la casa de su padre, en Barrio Parque, para declarar ante la policía. Pues, según dijo su hermano Mauricio Macri a los investigadores, quería que testificara en el sumario policial lo antes posible porque tenía decidido viajar de inmediato al extranjero, a los Estados Unidos o a Europa, según dijeron fuentes judiciales. Sin embargo, Mauricio Macri luego negó públicamente el posible viaje.

Las negociaciones para lograr la libertad de Florencia fueron aceleradas. Las condujo en persona el dueño de Socma, que ya había hecho lo mismo en 1991, cuando secuestraron a su hijo Mauricio. Fuentes judiciales señalaron a LA NACION que se manejó igual que hace 12 años, cuando, en un principio, no se dio intervención a la policía. A pesar de que no bien se produjo la liberación Franco Macri agradeció el apoyo de las autoridades, fuentes judiciales dijeron sentirse molestas por haberlas dejado a un lado.

Sin embargo, anoche Mauricio Macri negó haber apartado a la Justicia y a la policía del caso, dijo que hizo la denuncia personalmente apenas ocurrió el secuestro. Señaló que desde un primer momento actuó la jueza María Servini de Cubría.

"Obviamente no se puede decir que se hizo la denuncia cuando se está negociando con esta gente", argumentó. Fuentes cercanas a la familia dijeron que en todo momento Mauricio, encargado de los temas operativos, siguió las instrucciones de la policía, mientras su padre se ocupaba de las llamadas. Al comienzo, el jefe de la familia estaba deprimido, pero luego se sobrepuso para tomar el control de las conversaciones.

Hubo una docena de llamadas y se realizaron desde varios celulares para evitar que fueran interceptadas.

En el caso de Florencia, todo se apresuró porque la negociación no se trataba de una cuestión de dinero, si bien los secuestradores comenzaron pidiendo 1,5 millón de dólares de rescate, sino de la posibilidad de reunir esa suma de inmediato.

Así llegaron a juntar los aproximadamente 750.000 dólares y se intentó un pago anteanoche en Parque Leloir. Pero no se concretó, tal vez porque se trataba de un ensayo de la banda para asegurarse de que el pagador no era seguido por policías, especularon allegados al caso.

Todo ocurrió a la madrugada

El pago definitivo, sin embargo, se concretó en la madrugada de ayer. A la 1.30, uno de los hijos de Franco Macri, Gianfranco, llevó el dinero hasta un lugar cercano al Hurlingham Club, un tradicional club de polo del oeste bonaerense, siguiendo las instrucciones de los captores. Allí dejó el bolso con los billetes y se alejó. El cobrador tomó la plata y se refugió en una villa cercana, dijeron fuentes allegadas al caso, próxima al camino del Buen Ayre, tal vez para ser utilizado como una rápida vía de escape.

Tras el pago, ayer a las 4.40, Florencia fue abandonada por sus secuestradores. La dejaron en Moreno, en Victorica y Mendoza, a cinco cuadras de una remisería que los propios secuestradores le indicaron a Florencia. En esa misma localidad una banda de secuestradores liberó el jueves último a otros dos cautivos: el ingeniero Rodrigo Rodríguez Varela y a una vecina del country Santa Bárbara, de Pacheco.

En Moreno, Florencia consiguió un remise Ford Escort verde que la llevó a la casa de su padre, en Eduardo Costa 3030, a la que llegó a las 5.20.

Dos horas después salió en un Peugeot 607 conducido por Mauricio. Trató de girar el rostro, para no ser fotografiada, pero luego se resignó. "Está muy bien, tuvimos suerte de recuperarla muy rápido", dijo el presidente de Boca. Se excusó de precisar la cifra entregada por la familia "para no incentivar este tipo de delitos".

Macri dijo que el secuestro no está ligado a su actividad política: "La cosa está descontrolada. Hoy hablamos de este secuestro, pero hay dos por día; es un tema de ausencia del Estado, de tener una política permanente para terminar con esto. En este nivel de anarquía pasa este tipo de delitos..., no tiene nada que ver mezclarlos con operativos políticos".

Franco Macri afirmó que su hija fue "tratada bien". El alivio familiar tras la liberación de la joven fue visible en los rostros tanto de su hermano Mauricio como de su padre, Franco. Tras declarar, Florencia fue al departamento de Cavia y Libertador, donde vive con su madre, Cristina Grieffer, y su hermano Nicolás. "Todo está bien, gracias a Dios", expresó Grieffer, tras abrazarse con su hija.

Corriendo a la remisería

Fito, de 21 años, fue el remisero de Remises Oeste que llevó a Florencia Macri desde Moreno, donde fue dejada por sus secuestradores hasta la casa de su padre en Barrio Parque.

Según un distribuidor de diarios y revistas del quiosco, situado en la esquina del shopping de Moreno, unas diez cuadras del centro de esa ciudad bonaerense, la joven llegó corriendo a las 4.30 de ayer.

Mientras dejaba los paquetes de diarios y los preparaba para la venta Juan Carlos Sánchez vio a una chica golpear desesperada la puerta de la remisería, en la esquina de las avenidas José A. Mármol y Victorica y, a los pocos minutos, advirtió que uno de los autos salió rápidamente rumbo a la Capital.

El auto en el que Florencia Macri llegó a su hogar, tras permanecer seis días secuestrada, es un Ford Escort verde, que habitualmente manejan Jorge y Fito, padre e hijo. Jorge habló ayer con LA NACION. Pidió reserva de su apellido y dijo que no sabía lo que había sucedido durante la madrugada, porque no veía a su hijo desde la noche del domingo. Fito trasladó a Florencia acompañado por un colega de la remisería. Los dos empleados y la encargada del local declararon ayer ante la policía.

La propietaria de la remisería se negó a hacer comentarios a la prensa, aunque manifestó su alegría por la liberación "de la chica" que apareció casualmente en su local.

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