Una discusión muy urgente largamente postergada

Laura F. Belli
Laura F. Belli PARA LA NACION
(0)
23 de febrero de 2018  • 18:24

Llegó finalmente el momento de legalizar el aborto en la Argentina? Esta es la pregunta que más parece haber resonado en los últimos días. El próximo 6 de marzo, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentará por séptima vez en el Congreso el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Por primera vez en muchos años, en nuestro país, el debate sobre el aborto logró traspasar los espacios de militancia y ubicarse en la agenda pública.

Que estemos ahora debatiendo sobre el tema es el resultado necesario del reconocimiento y la ampliación de derechos por los cuales se viene luchando desde hace años. Durante mucho tiempo el debate político en torno de la legalización del aborto, aún en los casos contemplados en el Código Penal, fue silenciado y postergado por nuestros/as representantes. Las barreras que impiden el acceso al aborto resultan en la obstaculización casi sistemática de un derecho, así como también en una suerte de criminalización en torno a la práctica.

La realidad innegable es que la prohibición del aborto, lejos de impedir que suceda, solo logra empujar a las mujeres a la clandestinidad, poniendo en riesgo su salud y sus vidas. Los números hablan por sí solos: se estima que en Argentina se realizan aproximadamente 450.000 abortos por año, la gran mayoría clandestinamente y en malas condiciones sanitarias. Lamentablemente solo se cuenta con cifras aproximadas: la falta de registros integrales impide ver la real dimensión de esta práctica que constituye un problema de salud pública urgente de abordar.

Además, es también un problema de inequidad. En los países en los cuales la interrupción voluntaria del embarazo no es reconocida como un derecho, así como en aquellos que poseen leyes restrictivas, el aborto inseguro y sus consecuencias golpean con fuerza a las mujeres más pobres. Quienes carecen de los medios necesarios para interrumpir un embarazo en condiciones seguras tienen que recurrir a métodos terriblemente precarios (acceder a un aborto puede costar entre 3000 y 20.000 pesos, dependiendo del método). Ellas son quienes más sufren. Las mujeres que pueden pagar abortan de forma segura y las mujeres que no, arriesgan su vida en el intento.

El derecho a la interrupción voluntaria del embarazo continúa siendo una deuda fundamental de nuestra democracia. Luego del "Fallo F.A.L.", el Ministerio de Salud publicó un protocolo sanitario que debía ser adoptado por todas las jurisdicciones para garantizar el acceso de las mujeres a abortos no punibles, amparadas por la ley. Tres años después, solo 9 de las 24 provincias cuentan con un protocolo adecuado. Se trata, entonces, de un derecho postergado por intereses de grupos que muchas veces se benefician con la ilegalidad, mientras que otros intentan imponer valores religiosos por sobre decisiones de salud pública.

Es el Estado el que debe asegurar la salud de las mujeres, no solo a través de la legalización, sino también de la articulación adecuada de los programas de salud sexual. Porque la legalización del aborto debe acompañarse de otras políticas de derechos. Es un tema urgente en un país en el cual cada tres horas nace un bebé de una niña de entre diez y catorce años, y en el cual las muertes resultado de abortos realizados en condiciones poco sanitarias siguen siendo una de las principales causas de mortalidad materna.

Una ley no es más que una manifestación de voluntad si no se aseguran y refuerzan los mecanismos para ser cumplida. Por eso pedimos educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Bioeticista y doctora en Filosofía (UBA)

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.