Lo mataron al intentar escapar de un asalto

Ocurrió en un club de José León Suárez
(0)
13 de mayo de 2003  

(Télam).- Un joven de 25 años fue asesinado ayer, cuando se convirtió en providencial testigo de un asalto en un club de José León Suárez, en el partido bonaerense de San Martín. Al verlo, los delincuentes lo persiguieron y lo mataron a balazos.

El episodio, según agregaron las fuentes policiales, ocurrió en el cruce de Belgrano y José Ingenieros, en el club Defensores, de José León Suárez, de donde los criminales, todos encapuchados, huyeron con dinero y otras pertenencias que habían robado.

A los investigadores les llamó la atención que los delincuentes hubieran cubierto sus rostros, por lo que piensan que a la víctima, identificada como Pablo Mazzulla, la mataron para que no identificase a los ladrones, a quienes supuestamente habría reconocido por sus voces o por sus fisonomías.

Un primer peritaje ordenado por el fiscal Rubén Gragnoli, a cargo del caso, reveló que a la víctima la mataron con disparos efectuados con un arma calibre 9 milímetros.

Todo comenzó anteanoche, cuando tres ladrones encapuchados que empuñaban armas cortas irrumpieron en el citado club. Ya en el interior del local, los ladrones amenazaron a los presentes y empezaron a robarles sus pertenencias.

Mientras los delincuentes concretaban el robo, Pablo Mazzulla entró en el club por motivos desconocidos. Según las fuentes, como Mazzulla se convirtió en providencial testigo del robo, los delincuentes salieron a perseguirlo.

"Todo indica que la víctima vio a los ladrones, se asustó y empezó a correr", relató un investigador.

Lo corrieron y lo asesinaron

Entonces, enardecidos, los ladrones salieron a perseguir a Mazzulla, lo alcanzaron a unos metros y le dispararon a corta distancia.

La víctima fue asistida por vecinos del barrio, que lo trasladaron al hospital Eva Perón, de San Martín, donde falleció poco después. El peritaje forense, se informó, reveló que el joven murió como consecuencia de dos balazos, uno de ellos en la cabeza y el otro en el estómago.

Los investigadores no se explican por qué, a pesar de estar encapuchados, los ladrones decidieron correr y matar a Mazzulla, en vez de dominarlo y convertirlo en una víctima más del robo.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.