Los fines de semana se produce la mayoría de los accidentes de tránsito

Según un estudio de la Defensoría del Pueblo, el pico en el número de víctimas se encuentra entre el viernes a la noche y el sábado a la madrugada; reclamos por mayor obras de infraestructura
Ricardo Quesada
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20 de mayo de 2003  • 00:10

Circular por las calles porteñas los viernes por la noche y los sábados de madrugada puede ser peligroso: en ese momento de la semana se produce la mayoría de los accidentes de tránsito. Aunque con un leve descenso, el número se mantiene elevado hasta las primeras horas de los lunes y declina en forma más notable los días de semana.

Los varones entre 20 y 29 son los que más peligro corren. Ellos están al tope de las estadísticas entre quienes protagonizan este tipo de hechos, ya sea como víctimas o victimarios.

Según un informe Anual de Riesgo vial, elaborado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, durante 2002 se reportaron 6321 accidentes, con un total de 6933 víctimas, 295 de ellas fatales. Sin embargo, los autores estiman que estos números pueden incrementarse en un 20 por ciento, ya que no todos los casos son denunciados ante la policía.

La mayor cantidad de muertes se produce durante la noche y en las primeras horas de la mañana. La posibilidad de ir más rápido tiene como consecuencia que los choques y los atropellos resulten más violentos.

Según el reporte, el 33,1 por ciento de los que sufrieron lesiones se movilizaba a pie, una proporción mayor a la de otras ciudades. En tanto, los peatones representan el 60 por ciento de los casos de muertos por accidentes de tránsito.

"Acá hay un problema de infraestructura vial. Semáforos peatonales demasiado cortos, esquinas con radio de giro muy amplio y poca visibilidad para conductores y transeúntes son una clave para entender porqué Buenos Aires tiene una tasa de mortalidad mayor a la de Montevideo, Barcelona o Amsterdam", dijo la defensora del Pueblo, Alicia Oliveira.

El organismo le reclama al gobierno porteño que encare un plan de obras, entre las que destacan el ensachamiento de las veredas en las esquinas y semáforos con más tiempo para el cruce de peatones.

La ombudsman porteña cree que las campañas de educación vial pueden ser efectivas sólo después de que se concrete este tipo de reformas en el diseño de la ciudad. "Por supuesto que se debe continuar con el trabajo de prevención, pero tiene que dejar de ser el eje. Lo que nosotros proponemos es algo que ya se aplicó con éxito en países como Suecia y Dinamarca", agregó.

Sin embargo, desde la Comuna desestiman las conclusiones a las que arribó el informe.

"Coincidimos casi plenamente con los datos que maneja la Defensoría, pero no creo que nos enfrentemos sólo a un problema de infraestructura. Creemos que el principal problema radica en la conducta de los porteños en la vía pública, tanto del conductor, como del peatón", expresó la directora de Seguridad Vial porteña, Leticia Piris.

La funcionaria destacó que su punto de vista es más global y defendió lo que definió como un plan integral para solucionar los problemas en el tránsito. "Encaramos el problema desde distintas perspectivas. Por un lado, desarrollo y ampliación de la infraestructura y por el otro, fomentar la solidaridad ciudadana en el uso del espacio público", manifestó.

Piris remarcó que ya se encaró una reforma piloto en algunas esquinas críticas que incluye un mayor tiempo para el cruce del peatón y la incorporación de una luz intermitente que recuerde a los automovilistas que la prioridad la tienen los que se movilizan a pie.

Mientras tanto, los porteños tendrán que acentuar los recaudos a la hora de salir a la calle.

Más información: Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires

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