Los ladrones se ajustaron a la crisis

Los delincuentes hacen trabajos de inteligencia en los barrios para saber en qué casas hay dinero
Gustavo Carabajal
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18 de diciembre de 2001  

Con las nuevas medidas económicas, que impiden retirar de las cuentas bancarias más de 1000 pesos, los delincuentes renovaron sus estrategias para robar. María Lozada de González, de 70 años, en Dolores, y Santiago Sommese, de 71 años, en La Plata, pueden dar fe de ello.

Ahora, como no se pueden sacar más de 250 pesos semanales de los cajeros automáticos, los asaltos de este tipo dejaron de ser atractivos para algunos delincuentes, que buscan nuevas alternativas.

Los casos de la señora de González y de Somese, ocurridos con una semana de diferencia, confirman que los malvivientes ya comenzaron a aplicar las nuevas estrategias. Una de ellas consistió en intensificar la búsqueda de información en los barrios donde viven sus víctimas.

Así, los delincuentes se mezclan con los vecinos con el objeto de establecer si algún habitante del barrio guarda en su casa alguna suma de dinero por haber vendido una casa o un automóvil, o si alguno retiró dinero del banco y lo llevó a su casa ante el temor de que el Gobierno congelara los depósitos.

Esto le ocurrió a la señora de González. En la madrugada del viernes último, tres delincuentes tiraron abajo la puerta de su casa e irrumpieron en la vivienda, situada a cuatro cuadras del centro de Dolores. Allí la maniataron y la obligaron a que les entregara el dinero que guardaba.

Según fuentes policiales, los ladrones se apoderaron de unos 120.000 pesos. "Evidentemente, se trató de una entrega. Alguien sabía que la señora había retirado una importante suma de dinero del banco y que la había guardado en su casa. Entonces les pasó el dato a los delincuentes", dijo a LA NACION uno de los detectives que investiga el caso, que el viernes último conmovió a los dolorenses.

El 5 de diciembre último, Santiago Sommese sintió un fuerte olor a gas en su casa de La Plata. Entonces, no le sorprendió que un gasista tocara a su puerta. Pero bastaron pocos minutos para que se diera cuenta de que no era un gasista, sino un delincuente que había provocado la pérdida de gas para que le franquearan la puerta de casa con el fin de apoderarse de los 50.000 pesos que Sommese guardaba y que utilizaba para pagar el tratamiento de su hijo, que sufre una grave discapacidad física.

En ese caso, los investigadores también sospecharon de la existencia de un entregador que no necesariamente estuviera en complicidad con el asaltante.

Con las nuevas medidas económicas, los delincuentes que intentan secuestrar a su víctima para llevarlo a recorrer los cajeros automáticos pueden estar destinados al fracaso, tal como ocurrió con dos asaltantes que secuestraron a un vecino del barrio porteño de Villa Pueyrredón y quisieron pedir un rescate de más de 1000 pesos. Como la familia de la víctima ya había sacado esa suma del banco, los delincuentes accedieron a cobrar un monto menor.

Anteayer, 12 horas después de la primera llamada, los delincuentes fueron detenidos en San Martín por efectivos de División Delitos Complejos de la Policía Federal.

Menos, pero no tanto

Para la policía, la aplicación de límites a la cantidad de dinero para la extracción de los cajeros automáticos puede tener un lado positivo. Tanto en la policía bonaerense como en la Federal, esperan que disminuya la cantidad de hechos denunciados por la modalidad delictiva conocida como secuestros express.

"Esperamos que el número de este tipo de secuestros baje debido a la falta de dinero en efectivo en la calle. Ahora, los delincuentes no pueden exigir a las familias de las víctimas grandes sumas de dinero por la simple razón de que no tienen de dónde sacarlas", dijo un detective de la Federal especializado en secuestros.

No obstante, para otros policías consultados por LA NACION existen varios riesgos. Como que los delincuentes tengan el dato de que en una determinada vivienda se guarda una importante suma de dinero y, así, sea "negocio" secuestrar o tomar como rehén a uno de los integrantes de la familia y pedir rescate, al saber que hay dinero en casa.

Los nuevos peligros

También se corre el peligro de que al restringir el límite de extracción aumente la cantidad de robos.

"Esto podría pasar porque los delincuentes cometerán más asaltos para obtener el dinero que, antes de las nuevas medidas, conseguían en uno o dos asaltos. También creemos que podrían aumentar los niveles de violencia", señaló un comisario inspector de la Policía Federal que solicitó mantener su nombre en reserva.

Tal presunción está fundada en lo ocurrido con los asaltos a los bancos.

Para que las sucursales bancarias dejaran de ser atractivas para los delincuentes, desde el Gobierno se dispuso la reducción del dinero en efectivo que debían tener las cajas de atención al público para operar.

Pero esa medida actuó como un boomerang, según lo demuestran las estadísticas sobre asaltos a entidades bancarias elaboradas por el Banco Central y el gremio que agrupa a los empleados bancarios.

De acuerdo con ambos estudios, si bien durante los últimos años disminuyó la cantidad de dinero robado, se multiplicó en forma geométrica la cantidad de sucursales asaltadas. Así, se dieron casos de sucursales que fueron asaltadas dos o tres veces en el término de cuatro meses.

"Por lo que a mí me tocó vivir, creo que no todos los delincuentes que andan en la calle están informados de las medidas económicas. Yo me salvé por poco de que me mataran ¿Qué hubiese pasado si cuando me llevaban a un cajero automático veían que el saldo marcaba 2000 pesos y que el límite de extracción estaba agotado? ¿Cómo le explicaba al delincuente que me apuntaba con un arma que no puedo sacar más plata y que eso no dependía de mí?", dijo una víctima que fue asaltada el sábado último por la noche y llevada por los delincuentes a una villa de emergencia de San Martín.

Consejos para evitar robos

Banco: si logró antes de las medidas económicas retirar sumas mayores a 1000 pesos de un banco, no lo comente con nadie, ni a aquellos vecinos de mayor confianza. Los ladrones ahora buscan información en el barrio.

Ardides: muchos delincuentes suponen que el dinero está escondido en las casas, por lo que se valdrán de ardides para lograr entrar en su vivienda. No abra la puerta a desconocidos. Exija a los empleados de las empresas de servicios que se identifiquen antes de abrirles la puerta. Desconfíe de vendedores.

Casas: redoble las precauciones a la hora de salir de su casa en las mañanas con el auto o al regresar al anochecer. Mire atentamente antes de abrir el portón y si ve alguien sospechoso no entre y busque o llame a un policía. Coordine con sus vecinos para vigilarse mutuamente y evitar sorpresas.

Cajas de seguridad: son una opción para no salir del banco con el dinero, aunque se registraron robos y estafas.

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