Los muchos misterios de un hallazgo sorprendente

Chris Stringer
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11 de septiembre de 2015  

Estoy casi seguro de no haber sido el único que, cuando el descubrimiento de restos de fósiles homínidos en el sistema de cuevas Rising Star, cerca de Johanesburgo, en Sudáfrica, tomó estado público hacia 2013 y 2014, pensó que todo el asunto, y la atención que recibió, tenía más de exageración publicitaria que de sustancia. Pero ahora, a partir de dos publicaciones de eLife, nos damos cuenta de la dimensión que tenía todo ese ruido. Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand; Paul Dirsk, de la James Cook University, y un equipo de especialistas informan el descubrimiento de más de 1500 fósiles que representan por lo menos 15 individuos. Estos restos han sido asignados a una nueva especie humana, que recibió el nombre de Homo naledi.

Con todo, y a pesar de la riqueza de información, quedan varios misterios sin resolver. ¿Qué antigüedad tienen estos fósiles? ¿En qué lugar del esquema de la evolución humana se ubica el H. naledi? En el primero de los papers, Berger y los otros explican que el hallazgo ofrece una combinación única de características primitivas y derivadas. Por ejemplo, el tamaño reducido del cerebro, los dedos curvos y la forma de los hombros, tronco y la articulación de la cadera se parecen a los australopitecinos prehumanos y las primeras especies humanas. Sin embargo, las muñecas, las manos, las piernas y los pies se parecen más a los de los Neandertal y los humanos actuales. Los dientes muestran algunos aspectos primitivos (como el tamaño mayor hacia el fondo de la dentadura), pero son relativamente más pequeños y más simples, y pertenecen a mandíbulas menos robustas.

Aun así, el rico H. naledi incluye huesos prácticamente desconocidos en otras especies humanas más tempranas como el Homo rudolfensis, el H. habilis y el H. erectus, por lo que resulta difícil por el momento saber el grado de semejanza que estas especies mantienen en todo el esqueleto. Si H. naledi tiene más de 2 millones de años, tal como sugiere Berger, las especies podrían estar realmente muy cerca del origen del Homo. Por el contrario, si tuvieran menos de 100.000, esto querría decir que sobrevivió hasta hace relativamente poco, lo mismo que el Homo floresensis, en Indonesia, otra especie que combina cerebro y dientes pequeños. Dado que el H. naledi apareció en un único lugar, es aún poco claro si su existencia está limitada al sur de África. Si estaba más extendido, su tamaño corporal moderado podría hacer que haya que volver a examinar otros fósiles diminutos de África, que habían sido atribuidos a una forma pequeña de H. erectus.

Incluso sin la datación, la estructura en mosaico de H. naledi ofrece otra prueba de que el género Homo tuvo orígenes complejos.

El autor es investigador del Museo de Historia Natural de Londres

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