Los policías excedidos de peso igual podrán ascender

El gobernador Ruckauf quería poner a dieta a los oficiales con kilos de más
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2 de diciembre de 2001  

LA PLATA.- "Nosotros no vamos a discriminar a los gordos. Además no tenemos ninguna directiva para impedir la promoción de los efectivos que presenten problemas de sobrepeso."

De esta forma, el titular de la Dirección de Sanidad de la Policía bonaerense, comisario inspector José Luis Franceschi, negó enfáticamente que los kilos de más sean un factor que obstaculice un ascenso en la fuerza.

Pese a la inquietud generada entre los casi 14 mil uniformados en condiciones de ser promovidos tras las declaraciones del gobernador Carlos Ruckauf sobre la necesidad de poner a régimen a los agentes con problemas de obesidad, Franceschi explicó a LA NACION que: "La reglamentación indica realizar un examen psicofísico a aquellos agentes en situación de ascender. Sólo existe la condición del peso para el ingreso a la institución".

El médico se refirió al artículo 62 del decreto-ley 9550/80, que permite a los aspirantes un peso no menor al 10 por ciento de los centímetros que exceden al metro de altura y no mayor al 30 por ciento en relación con el mismo parámetro.

Por ejemplo: si un efectivo mide 1 metro con 70 centímetros no puede pesar menos de 63 kilogramos ni más de 91 kilos.

Ocurre que la advertencia sobre que "los policías que se encuentren excedidos de peso deberán someterse a un régimen para recuperar su mejor estado físico", lanzada por Ruckauf la semana última, encendió la alarma entre los efectivos que interpretaron que las palabras del mandatario provincial derivarían en el endurecimiento del régimen de promoción.

A esto se sumó la actualización de un formulario que, como primer ítem, requiere los datos sobre el peso y la talla de los efectivos. El ministro de Seguridad, Juan José Alvarez, quien confirmó que el estado físico del policía al momento de conceder un ascenso en el escalafón sería tenido en cuenta, sostuvo que "no queremos policías que no puedan cumplir con su tarea, ya sea por cuestiones físicas o psíquicas, por eso nosotros evaluamos su capacidad psicofísica".

Franceschi fue categórico: "Nunca hubo impedimentos de ascenso a policías gordos". No obstante, el responsable de cuidar la salud de los agentes de seguridad, que dijo no contar -por falta de recursos- con estadísticas sobre los problemas de obesidad, admitió que "el sobrepeso es una afección común que nos tiene muy preocupados, ya que repercute directamente en el desempeño de la labor".

Desde 1998, durante la gestión ministerial de León Arslanián, se pusieron en marcha los centros de reentrenamiento, encargados de la capacitación integral de los uniformados.

Allí, una vez al año y durante un lapso de una semana, los agentes reciben instrucción física y operativa, además de someterse a una revisación de su estado de salud.

"Nosotros ponemos el énfasis en lo psíquico, ya que el desarrollo del perfil psicológico de la persona es fundamental ante situaciones límite como las que usualmente enfrentan los policías", explicó el titular de la Dirección de Sanidad policial, integrada por 200 empleados -70 de ellos médicos- para atender a los 47 mil policías bonaerenses.

Para Franceschi, "lo que hay que entender es que el exceso de peso es grave cuando trae aparejadas otras patologías como hipertensión, altos niveles de colesterol o propensión a los infartos".

El profesional señaló, asimismo, que "muchos de los que sufren estas afecciones son destinados a Tareas Inherentes al Agrupamiento Servicios (TIAS), que implica trabajos con menores exigencias físicas".

"Hay que tener en cuenta que los policías hacen un trabajo insalubre y llevan una vida de enorme desgaste, lo que determina que su carrera se termine muy temprano", indicó el funcionario.

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