Los presos de Olmos fabrican pastas

Es un emprendimiento que ocupará a 980 de los 3016 detenidos de ese penal
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28 de diciembre de 2001  

LA PLATA.- Los más de 30 grados se sienten con intensidad en el patio de la Unidad Penal N° 1 de Lisandro Olmos, a pocos kilómetros de esta ciudad. Desde los pabellones superiores, donde el sol cae a pleno, llega el sonido de las palmas de los internos, que, siguiendo el ritmo de una cumbia, intentan acelerar el paso del tiempo.

En la cárcel conviven 3016 presos, de los cuales 980 trabajan en diversos talleres. Acaban de inaugurar una fábrica de fideos que, en principio, permitirá la ocupación de más de una decena de internos.

El lugar en el que se fabricarán los fideos secos, que posteriormente serán adquiridos por organismos oficiales dedicados a la acción social, fue construido por un grupo de presos. "En poco más de un año, cuando salga, tengo la posibilidad de trabajar en el supermercado donde está empleada mi hermana. Porque allí fabrican pastas", dijo Ricardo Sánchez, de 25 años, a LA NACION.

El subsecretario de Política Penitenciaria y Readaptación Social, Miguel Angel Plo, afirmó: "Le damos trabajo al detenido, que en el caso de la fábrica de fideos puede beneficiar a la gente de escasos recursos".

Producción y trabajo

Al final del patio, protegido por la sombra, hay un tinglado en el que se desarrolla la actividad de talleres como carpintería, tapicería, herrería, albañilería, electricidad y sastrería. A pocos pasos de la puerta principal está la fábrica de pastas, ya inaugurada y bendecida. El blanco de los azulejos y de los cerámicos del piso contrasta con la oscuridad que predomina en el lugar.

"Todo lo que se ve lo hicimos con otros siete compañeros, durante tres meses, trabajando ocho horas por día. Muchas cosas las aprendimos mientras construíamos", relató Dalmacio Mansilla, de 37 años, que espera el juicio oral para mayo próximo.

Sánchez y Mansilla, oriundos de La Matanza, no son expresivos, pero detrás de sus delantales y gorros blancos se advierte la satisfacción. Ambos coinciden en una frase: "El trabajo nos hace sentir personas y no presos".

Jorge Guerra, jefe de Capacitación, aseguró que "el mejor saldo de estos emprendimientos es que se fomenta una actitud solidaria entre los internos, porque se trata de un aprendizaje relacionado con procesos de producción que, para desarrollarlos, hay que trabajar en grupo".

La fábrica de fideos, cuyas dos máquinas fueron donadas por el Consejo Provincial de la Familia y Desarrollo Humano, tendrá una capacidad de producción mensual de 1000 kilos de fideos secos envasados.

En el comienzo de las actividades trabajarán 14 hombres durante ocho horas diarias. Pero la idea es que funcionen otros dos turnos. Pese a que aún no se concretó ningún convenio, se prevé que los fideos sean comprados por organismos oficiales para, luego, ser entregados a las familias de escasos recursos de la provincia.

"Estamos próximos a firmar un acuerdo con el Consejo de la Familia. Necesitamos que la sociedad confíe en que la mano de obra del interno es buena", afirmó Plo.

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