Más de 600 mujeres son víctimas de la esclavitud sexual

Según cifras de ONGs que trabajan contra la trata de personas, fueron secuestradas o llevadas con falsas promesas a otras provincias; es un negocio millonario; piden decisión política para allanar prostíbulos; el testimonio de una víctima que sobrevivió a ese infierno
Verónica Dema
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8 de marzo de 2010  • 12:39

Al menos 627 mujeres desaparecieron en los últimos cinco años: fueron secuestradas o llevadas engañadas a otras provincias y allí se las explota sexualmente. Esta realidad, que denuncian las ONGs que trabajan en la trata de personas, se vuelve cada vez más grave porque, consideran, la red de trata sólo podría desarticularse con decisión política y eso hoy no existe en la Argentina.

Graciela Cañette, de 21 años, hace cuatro meses vivió el secuestro y el encierro en un prostíbulo de Entre Ríos. Llega a la redacción de lanacion.com custodiada por su abogado. Habla lo necesario, deja escapar monosílabos como toda respuesta; le cuesta mantener en alto su mirada transparentísima, como si el dolor que la acompaña le pesara en los párpados. Después de que su asesor legal, Juan Carlos Yaggi, rompe el hielo y cuenta los avances del caso en la Justicia, Graciela se anima a contar su historia.

Entonces habla del conocido de su familia que la engañó prometiéndole un trabajo como costurera para los carnavales de Gualeguaychú, del momento del secuestro, de cómo la drogaron para llevarla y de su despertar en un prostíbulo de Entre Ríos, donde, al igual que a otras chicas la violaban, la drogaban y la obligaban a prostituirse. Aquello duró tres días, pero ella habla de un infierno eterno.

Pudo escapar con la ayuda de alguien que "descuidó" la puerta y le dio el dinero para un pasaje a su casa, en el partido de Ezeiza, en Buenos Aires. Aún se pregunta cómo ocurrió el milagro de que alguien se apiadara de ella en un lugar donde reina la impiedad. "El día anterior a mi salida murió una de las chicas", revela a modo de ejemplo. "No sé por qué murió: supongo que por droga, golpes, por las violaciones...no sé. Tampoco sé qué hicieron con el cuerpo". Hay desconcierto en ella y valentía: le consta que su entregador está suelto porque se lo cruza en el barrio y, además, recibe amenazas. Aún así, dice, prefiere jugársela a fondo para que esto no vuelva a pasar.

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La coordinadora de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Fabiana Tuñón, comenta: "Por cada chica que se recupera son 5 ó 6 las que desaparecen. No existe una decisión política de ir a fondo con este tema". Y agrega: "Todas las organizaciones sabemos que las mujeres desaparecidas están en los prostíbulos de todo nuestro país. Falta la decisión de allanarlos a todos en forma simultánea y, seguramente, encontraríamos a muchas de estas mujeres".

A Pedro Penacchi, hermano de Florencia, la estudiante universitaria desaparecida hace 5 años, le constan los mecanismos para retrasar las investigaciones, los falsos pedidos de rescate, la espera que desespera.

Vivía con su hermana menor en el departamento del barrio de Palermo la última vez que supieron de ella, el 16 de marzo de 2005. Al principio a él le costaba creer que no volviera, pensó en alguna rebeldía juvenil. Nunca había oído de la red de trata de personas. Ahora es experto en el tema y los tribunales de la Justicia son un lugar que frecuenta más de lo que quisiera. "Me metí en lugares inimaginables, en prostíbulos de distintos lugares del país. Donde había una pista ahí íbamos", recuerda. Pero nada. "Sobre todo mi mamá está muy enojada con la Justicia", confiesa.

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Pero este no es un problema local. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina y el Caribe, al menos 250.000 personas son víctimas de trata, una actividad que, enuncia el informe, produciría beneficios ilícitos por hasta 1348 millones de dólares anuales en América latina.

En Buenos Aires, los 3 de cada mes, una multitud marcha frente al Congreso de la Nación pidiendo por "las mujeres y niñas desaparecidas en democracia por las redes de trata para la prostitución".



Vidas robadas, el éxito que instaló el tema en la TV

Fue un boom televisivo y permitió instalar masivamente el tema de trata de personas en la sociedad. Vidas robadas, una novela protagonizada por Soledad Silveyra y Facundo Arana, se inspiró en el caso de Marita Verón, la joven tucumana que fue secuestrada hace 7 años y cuya madre, Susana Trimarco, con su búsqueda incansable volvió emblemático este caso.

Esta historia también trascendió porque Trimarco ayudó a desenmascarar la connivencia policial, judicial y política con las redes de trata del noroeste argentino y de otras redes del país y del exterior.



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Documentos y páginas de interés

- Fundación María de los Angeles

- Leyes de trata

- ¿Qué son las redes de trata?

- Video: No a la trata

- Trata de blancas: el siniestro negocio de la esclavitud sexual

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