Más playa y menos hormigón, la apuesta para el verano

Avanza la construcción de paradores eco friendly en Pinamar y Cariló; en Mar del Plata, una obra en La Perla
Darío Palavecino
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6 de junio de 2016  

MAR DEL PLATA y PINAMAR.- Inversiones privadas y millonarias de por medio, la costa se prepara para afrontar la próxima temporada con los primeros avances hacia un nuevo concepto para su frente de playa: menos hormigón y ladrillos, máxima vista al mar, mayor superficie pública, mejor accesibilidad e integración con el entorno.

El rumbo lo empezó a marcar Pinamar, hace poco menos de un mes, con un proyecto que supera los 180 millones de pesos. Con topadoras y piquetas se consuma el adiós definitivo a toda su infraestructura de balnearios. Y casi a la par de esos escombros, las arenas de este distrito empiezan a dar la bienvenida a paradores ecosustentables, en todos los casos suspendidos sobre pilotes, desmontables y ubicados lo más lejos posible del mar.

En Mar del Plata, al menos en los papeles ya está todo listo para que comience la intervención que arrasará con parte del complejo de La Perla. La obra, que durará tres años, incorporará nuevos servicios y enriquecerá la oferta a nivel de playa enlazada, del otro lado de la calle, con la plaza España. El costo estimado es de 50 millones de pesos.

En Pinamar hace semanas que dejaron atrás las palabras para que hablen los hechos. Son 46 unidades, con superficies en pie de hasta 3000 m2, que los propios concesionarios demuelen en el marco del Plan de Reconversión del Frente Marítimo. Un proyecto que data de hace algunos años y que se caracterizó por tropiezos políticos y judiciales.

El visto bueno oficial para demoler la infraestructura existente llegó hace un par de semanas. Desde entonces hay ya más de una docena de construcciones que desapareció o está camino de hacerlo. El ritmo de obra es responsabilidad de cada titular de permiso. Unos demuelen antes de emprender la nueva edificación. Algunos lo hacen en forma simultánea. Y otros ya empezaron a construir mientras mantiene en pie y con servicios la vieja estructura, como el parador Hemingway de Cariló, que ve nacer su futuro formato en madera.

El intendente de Pinamar, Martín Yeza, celebró que se pueda llegar a avanzar con los cambios. "Para estar a la vanguardia de las playas a nivel internacional había que recuperar la esencia ambiental de la costa", contó a LA NACION.

El parador Cocodrilo, uno de los colosos de Pinamar por su volumen de infraestructura, empezará a ser demolido hoy. Temprano esperan a las máquinas que avanzarán sobre el edificio que contenía restaurante, piscina, cancha de fútbol y locales, además de sus unidades de servicios. Su titular desde hace 33 años, el empresario y ex intendente Rafael De Vito, confirmó que el parador pasará de tener casi 3000 m2 a algo más de 300. "Será construido en madera. Bonito, vistoso y siempre con servicios", dijo, aunque pierda mucho de lo que ofrecía, como el spa y varios comercios. Reconoce sentir pena por lo que se va, pero admitió: "Hay que innovar con conceptos ecológicos".

El director de Frente Marítimo, Javier Mendía, explicó a LA NACION que hay una prioridad: nada se construye sobre la arena y mucho menos se usa hormigón. "Madera, premoldeados y otros materiales no convencionales son la opción para dar forma a los nuevos paradores", aclaró.

Esas unidades no podrán superar los 3,5 metros de altura ni los 325 m2. Los servicios de los paradores se desplazan hacia el continente para ganar más playa y habrá tres categorías de balnearios con máximos de 80, 120 y 150 carpas. La mitad de los paradores afrontan la intervención y con nueva imagen deberían estar en condiciones de dar servicio antes del comienzo de la próxima temporada.

El paso siguiente sería ir más allá de la playa e involucrar a la Avenida del Mar, paseo costanero que cada verano padece el caos del tránsito. Yeza aspira a que Pinamar logre un paseo costanero "lo más amigo posible del peatón".

En el sector de balnearios de La Perla, en Mar del Plata, por ahora todo son preparativos. Las unidades identificadas como 1, 2, 3 y 4 -más conocidas por sus nombres comerciales: Alfonsina, Saint Michel, San Sebastián y Alicante- se integrarán más allá de la calle con la plaza España y darán respuestas a un déficit histórico de este tramo de costa: una playa de estacionamiento de hasta 250 cocheras.

La propuesta surgió de un concurso que ganó el estudio local Mariani-Pérez Maraviglia en sociedad con colegas del estudio Clorindo Testa, el mismo que hace casi 30 años había sido elegido para la primera intervención.

El secretario de Planeamiento Urbano de la comuna, Guillermo De Paz, confirmó que el principal objetivo será "reconectar el espacio público con la playa". Mencionó que habrá rampas, sanitarios y vestuarios.

Los trazos de Testa y su equipo, plasmados a fines de los ochenta en la edificación que hoy está en pie, se ganaron cuestionamientos por la altura y la condición de quiebre entre el circuito costanero superior y la playa. El proyecto actual contempla la ampliación -en casi 40%- del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, que está en la plaza.Así se potenciará un circuito cultural que suma hacia el Norte el espacio Unzué y el Museo de Arte Contemporáneo (MAR).

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