Matan y violan a dos hermanas en Ezeiza

La policía detuvo a un sospechoso
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8 de diciembre de 2001  

Dos hermanas de 14 y 15 años, que vendían pan casero en una zona de quintas de Ezeiza, fueron asesinadas, aparentemente después de haber sido violadas.

Por el doble crimen la policía detuvo ayer un sospechoso. Se trata del casero de la vivienda donde fueron hallados los cadáveres. De acuerdo con fuentes policiales, el relato del cuidador de la quinta no coincidiría con las conclusiones de los peritos de la policía y con los forenses que realizaron las autopsias, por lo cual fue detenido.

Según informaron fuentes de la Jefatura Departamental Lomas de Zamora, con jurisdicción en Ezeiza, las muchachas fueron asesinadas anteayer por la tarde. Las fuentes se negaron a difundir las identidades de las víctimas.

En las primeras horas de ayer, los investigadores solicitaron autorización a la jueza de menores de Lomas de Zamora para detener al sospechoso. Tal pedido se fundó en las contradicciones que hubo en el relato del sospechoso, sobre la hora en la que encontró los cuerpos de las muchachas y el momento en el que se produjo la muerte de las adolescentes.

El doble asesinato ocurrió anteayer por la tarde en la finca situada en Cisterna al 1100, del barrio La Unión, de Ezeiza.

Los cuerpos de las chicas, uno de ellos vestido y el otro sólo con ropa interior, fueron encontrados en el fondo de la pileta de la quinta después de que el casero de la vivienda, de 66 años, denunció el hallazgo ante la policía.

"La declaración del sospechoso en el momento del hallazgo de los cuerpos fue confusa y contradictoria", dijo uno de los investigadores consultados por LA NACION.

Fuentes judiciales indicaron que el episodio que terminó con el descubrimiento de los dos cadáveres comenzó anteayer por la tarde, cuando las chicas se presentaron en la puerta de la quinta. Vecinos que ya declararon ante la Justicia contaron que observaron cuando las adolescentes golpearon las manos para ser atendidas y fueron recibidas por el casero.

Las hermanas eran conocidas en la zona porque salían a ofrecer, casa por casa, pan casero que ellas mismas cocinaban.

El cuidador de la casa donde aparecieron los cadáveres relató a los policías que las muchachas, después de un breve diálogo en el que ganaron confianza, le hicieron varios pedidos: cinco pesos para comprar pan, algo para comer porque estaban hambrientas y permiso para refrescarse en la pileta de natación.

Según su versión, el casero accedió a los pedidos y les cocinó. Poco después, cuando salió al jardín con la comida preparada, observó que las chicas se habían ahogado en la pileta.

Con relatos contradictorios, el casero primero dijo que se había arrojado vestido al agua para rescatar los cuerpos, después manifestó que utilizó un artefacto de limpieza para remover los cadáveres y finalmente relató que se quitó la ropa y se zambulló para salvar a las jóvenes.

A esas confusas declaraciones se agregaron "varios elementos" secuestrados en la quinta que comprometieron al único detenido.

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