Mi barco, tu barco: cada vez es más común compartir veleros y yates

Click & Boat, uno de los pioneros
Click & Boat, uno de los pioneros
Llegó la navegación low cost y las plataformas que funcionan como Airbnb para el océano; además, evitan que los barcos queden estacionados durante meses
Julieta Rabinovich
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28 de julio de 2016  • 00:51

Una tarde de septiembre en Marsella, Edouard Gorioux y Jérémy Bismuth se encontraban dando un paseo por aquella ciudad portuaria, al sur de Francia. En medio de la caminata, una observación rompió con lo cotidiano y algo en sus cabezas hizo “click”. Por primera vez, notaron que en ese puerto, como en tantos otros que habían visitado, había decenas de barcos amarrados al muelle, sin ser utilizados por sus dueños. Y, lo que empezó como una observación, desembocó en un hecho: en Francia, un barco sólo se utiliza alrededor de diez veces a lo largo de un año, y sus propietarios gastan un 10% de su valor original para mantenerlo. A su vez, existe mucha gente que desea navegar, y que no cuenta con el suficiente dinero para hacerlo.

Fue así que Edouard y Jérémy, dos emprendedores natos, vieron en esta situación una oportunidad, y en 2013 crearon Click & Boat: una plataforma destinada a quienes desean compartir sus barcos para solventar gastos; y a aquellas personas que quieran navegar a un precio económico. Con esta idea, no sólo se sumó un nuevo servicio a la lista de emprendimientos basados en la economía colaborativa, sino que, también, nació una nueva forma de hacer turismo.

Ya hay varias aplicaciones que funcionan como Airbnb de la navegación
Ya hay varias aplicaciones que funcionan como Airbnb de la navegación

Durante muchos años, la navegación sólo fue cosa de pocos. Comprar un barco resultaba un lujo, y alquilarlo tampoco se volvía tan accesible.

Hoy, gracias a plataformas donde el intercambio se realiza directamente con propietarios, viajar en un velero, en un catamarán o en una casa flotante se volvió un beneficio para ambas partes . Sin gastar fortunas, cada cliente puede elegir si prefiere embarcarse por su cuenta; contratar a un profesional para una excursión; o viajar junto al propietario, compartiendo sólo los gastos. Al igual que con Airbnb, en este tipo de servicio, tanto el titular como el inquilino reciben evaluaciones, que luego son tenidas en cuenta por otros usuarios.

Ya fueron varios los argentinos que se animaron a navegar por los mares europeos. Sin embargo, este hábito también se fue extendiendo hacia América Latina, donde ya existen propietarios que alquilan sus barcos, incluso en la Argentina.

Todos a bordo

Gentileza Popsail
Gentileza Popsail

Además de Click & Boat , existen otras startups que nacieron con el mismo fin pero con propuestas que buscan diferenciarse unas de otras. En el caso de Popsail , los viajes se realizan siempre de forma conjunta con los propietarios, de forma tal que este servicio se identifica más con la "co-navegación" que con el “alquiler”. Los tripulantes que se unen a las actividades tienen la oportunidad de navegar y aprender de usuarios que generalmente son más experimentados que ellos.

Boaterfly además tiene reuniones para que los clientes se conozcan
Boaterfly además tiene reuniones para que los clientes se conozcan

Agregándole un plus al servicio es como se posiciona Boaterfly ya que, además de ofrecer el servicio básico, sus fundadores organizan reuniones periódicas para que los clientes se conozcan entre sí. En ellas, aprovechan para aclarar cualquier duda que surja sobre el uso del sistema y para que, - ¿por qué no?-, cuenten sus anécdotas. Sin quedarse atrás, Barcoamigo no sólo conecta a propietarios de embarcaciones y usuarios profesionales y particulares para que realicen las típicas excursiones; también propone actividades especiales y deportivas para todos los gustos.

Dejando de lado las diferencias, existe un objetivo que unifica a todas estas plataformas: terminar con la concepción de la náutica como un hobby elitista, y comenzar a formar una auténtica comunidad que la constituyan los verdaderos amantes del mar.

Airbnb para el alquiler de alojamientos, Uber para economizar el costo del auto. Ahora la economía colaborativa llegó a la náutica, para seguir alcanzando a aquellos que la idea de tener, no los seduce tanto como la de compartir.

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