Miles de murgueros cortaron el tránsito en el microcentro

Desfilaron más de 5000 personas
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25 de febrero de 2004  

Al compás del sonar de bombos y platillos decenas de agrupaciones con más de 5000 murgueros desfilaron, entre las 17.30 y las 21 de ayer, sobre la avenida Corrientes hasta la intersección con la neurálgica 9 de Julio, para reclamar la reposición de los feriados de carnaval.

La inusual protesta generó un descomunal embotellamiento de tránsito y el malhumor de miles de trabajadores que, a la hora de regresar a sus hogares, se encontraron con las calles cortadas y sin transporte público en las paradas habituales.

Al llegar al Obelisco, los murgueros se detuvieron para bailar y exhibir sus brillosos trajes hechos de paños coloridos y lentejuelas bordadas.

En tanto las murgas marchaban exhibiendo las ensayadas coreografías, interrumpían el tránsito del microcentro a cada paso. Los bocinazos y gritos de los automovilistas que transitaban por la esquina de Callao y Corrientes, y sobre las avenidas Rivadavia y de Mayo, se confundían con el barullo del desfile.

"En 2002 recibí el reclamo de 118 murgas de la ciudad para que decretaran el lunes y el martes de carnaval como días no laborables. Ese mismo año presenté un proyecto que no fue tratado", explicó a LA NACION la diputada nacional por el Partido Justicialista, Inés Pérez Suárez.

Con el lema "Por el feriado de carnaval", los punteros de doce murgas, que encabezaban la marcha, avanzaban a paso firme. "La repercusión de nuestro reclamo es más grande cada año gracias a los medios", contó a LA NACION el vocal primero de la Asociación Civil Murga y líder de Los Desconocidos de Siempre, Ricardo Ibáñez.

"Hace cinco años que caminamos con este propósito. Me parece que es algo positivo", agregó Marcelo Vilá, otro murguero.

Con caras largas

No todo era alegría sobre la avenida Corrientes. Varias personas que salían de sus trabajos expresaban su indignación por el corte de tránsito. "Esto está muy mal, espero que las autoridades despejen las calles, que es lo que deben hacer", dijo enojado Luis Gallo, que tiene su oficina en Corrientes y Paraná.

Alberto Villegas, que salía de la oficina y buscaba un taxi para regresar a su casa, también se sumó a las críticas: "Seguimos igual, cuando no son los piqueteros son los murgueros".

El encargado de un estacionamiento céntrico hablaba indignado con los vecinos. "A mí también me molestan las murgas, hoy cualquiera corta una calle por lo que sea."

Mientras muchos se quejaban, los vecinos de la zona observaban el espectáculo desde los balcones y tiraban papel picado. Algunos peatones alentaban la marcha. "Me parece fantástico porque se trata de cultura. No como los piqueteros que hacen política para ellos", opinó Hernán Quiroga.

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