"Fue una pesadilla", el desgarrador relato de los sobrevivientes

Camila, una de las chicas que viajaba en el ómnibus, abraza a su madre
Camila, una de las chicas que viajaba en el ómnibus, abraza a su madre Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
María José Lucesole
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29 de noviembre de 2019  • 00:31

LEZAMA.- Camila abraza a su madre, Belén. Las palabras fluyen con mucha lentitud, aún está aturdida. Ella fue una de las pasajeras que iban en el ómnibus que ayer volcó en la ruta 2. "Más que un viaje de egresados, fue una pesadilla. Tuve mucho miedo. Mis compañeros volaban ensangrentados", relata a LA NACION Camila, que resultó herida en el accidente.

Su madre llegó a buscarla al Hospital Francisco Quijano, de esta localidad. Se abrazaron por un largo rato antes de que Camila pudiera hablar: "Nunca más me subo a un micro de larga distancia. Mi corazón quedó en ese colectivo. Mis sueños, también". Ella logró sobrevivir al accidente con solo una fisura en el brazo. "Siento felicidad por ella, que está bien. Y tristeza por los otros nenes", relata su madre, que viajó desde Benavídez.

En el mismo colectivo también viajaba Bruno. "Me dio mucho miedo. Ya no voy a conocer el mar", se lamenta el chico, que fue dado de alta del mismo hospital. "Me había quedado dormido y cuando me desperté estábamos cayendo", relata.

Tragedia en la ruta 2 dejó dos muertos y 10 heridos - Fuente: telenueve

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Para Ciro Martínez, la experiencia también fue traumática. El chico, que es abanderado de sexto grado, se despertó sin poder hablar. Solo lloraba. Desconsolado.

"Un infierno". Eso experimentó el subcomandante del cuartel de bomberos de esta localidad, Alberto Peralta, cuando llegó, a las 6.30 de ayer, al kilómetro 141 de la ruta 2, donde se produjo el vuelco del ómnibus. "Era un desastre. Un caos", indica. Él, con sus 25 años de experiencia como bombero, está acostumbrado a trabajar en el corazón de la tragedia. Sin embargo, ayer, fue distinto: "Había niños aplastados debajo del colectivo", afirma a LA NACION. Y los ojos se le llenan de lágrimas.

Él trabajó con toda su energía para ayudar a rescatar a los 43 chicos que quedaron atrapados junto con seis acompañantes, cuando volcó el ómnibus de dos pisos que se dirigía a San Clemente del Tuyú.

"Cuando llegamos, había cuatro personas debajo del micro, atrapadas entre las chapas y el pavimento. Todas menores. Habían salido volando por las ventanas por el impacto", indica. Y completa: "Ayudé a una nena. Tenía un brazo cortado y estaba en estado de shock".

"Se escuchaban gritos de niños lastimados, que pedían ayuda", dice, mientras bajaba la cabeza para que nadie lo viera llorar.

El cuerpo de bomberos levantó el ómnibus con expansores hidráulicos para poder rescatar a los chicos atrapados . "En 45 minutos sacamos a todos los pasajeros y los trasladamos", afirmó.

Bajo el sol trabajaron por nueve horas Peralta y su equipo. También estuvieron dotaciones de bomberos de Chascomús y Pila. Además, se congregaron 16 móviles del SAME y dos helicópteros para trasladar a los heridos.

Luis y Andrés, dos choferes de otro colectivo, vieron el accidente cuando transitaban por el kilómetro 141 de la ruta 2. "Fue muy difícil ver a esas criaturas gritar ensangrentadas", relataron.

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