"Muchos turistas y pocos andinistas": la difícil tarea de los médicos en la cima del Aconcagua

Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".
Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".
Pablo Mannino
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11 de febrero de 2020  • 10:09

El Aconcagua, a 6.962 metros de altura, se abrió al mundo, y hoy tiene otro perfil, más comercial. Ahora, son cada vez más "turistas" y menos "andinistas" los que eligen hacer cumbre, según advierten a LA NACION los especialistas que trabajan en el Techo de América. Por eso, ante este escenario de "preocupación", entra en juego una labor clave, acorde a la actual demanda: la atención médica permanente a gran altura.

Se trata de un servicio exclusivo, con médicos entrenados, que se puso en marcha esta temporada muy cerca de la cumbre para dar respuestas a estos "montañistas" con poca experiencia, y evitar así las tragedias. De hecho, la asistencia oficial viene mejorando en el último año, con una participación más activa y equipada de la Patrulla de Rescate y de Guardaparques. Por eso, desde la temporada pasada no se han registrado decesos, luego de épocas muy críticas.

En cuanto a la parte sanitaria, desde fines de diciembre de 2019 también funciona allí el "centro de salud más alto del mundo", a 5.400 metros sobre el nivel del mar, en el campamento Nido de Cóndores. Y los médicos tienen un sólo objetivo: optimizar los recursos y mejorar cada vez más la prestación, pero sobre todo sostenerla en el tiempo. Para tomar dimensión de la importancia de su presencia en el lugar, basta con observar que en lo que va de la temporada, sobre todo durante enero de este año, ya han asistido a más de 200 personas que tuvieron diversos inconvenientes, en las distintas zonas de ascenso.

Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".
Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".

En diálogo con LA NACION, los médicos cuentan sus vivencias y desafíos a diario, un constante subibaja en medio del frío y el viento, más allá del sol que suele pegar en verano.

"Hacemos lo que el cerro hoy necesita, ante el nuevo tipo de visitante, para evitar muertes. Son muchos turistas, y pocos andinistas. Afortunadamente, todos los días en la cumbre terminamos estando médicos, guardaparques y agentes de la patrulla de rescate. Es un servicio de gran nivel y de acompañamiento, esperando a que suba el último; luego bajamos todos y cerramos el cerro, sin dejar que estén deambulando. Ojalá sigamos así, trabajando todos juntos; hacemos muchas cosas, con grandes dificultades y a pulmón, y con mucha pasión", contó Ignacio Rogé, médico de montaña, pediatra y neonatólogo, jefe del Servicio Médico del Parque Aconcagua desde hace una década, que cuenta con una veintena de profesionales de la salud, que se van rotando.

Ignacio Rogé, jefe del Equipo Médico, en la cumbre del Coloso de América.
Ignacio Rogé, jefe del Equipo Médico, en la cumbre del Coloso de América.

Todos destacan los avances, aunque esperan mayor apoyo oficial ante semejante aventura, pero sobre toda ante el nuevo perfil de deportista, para que siempre pueda haber al menos un profesional activo y capacitado cerca de la cumbre, más allá de la atención que brindan en los campamentos más abajo.

Bernabé Abramor, uno de los médicos del Aconcagua, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".
Bernabé Abramor, uno de los médicos del Aconcagua, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".

En el día a día se están encontrando con todo tipo de situaciones, frente a personas poco avezadas en la materia. "Hay quienes suben solos y se mandan algunas macanas; de hecho tenemos que actuar, salir a buscarlos y bajarlos, en algunos casos, atados, por el cansancio que presentan y con una marcha muy inestable", expresó a este diario otro médico del equipo, advirtiendo que en la ruta hacia la cima se corre "gran peligro", por ejemplo, al extraviarse o pasar la noche a la intemperie.

Uno de los médicos baja con una soga a una ciudadana extranjera que se encontraba descompensada.
Uno de los médicos baja con una soga a una ciudadana extranjera que se encontraba descompensada.

"Es algo que me apasiona; es un sueño cumplido complementar la medicina y la montaña. Me impacta el trabajo en equipo, todos estamos en escucha permanente y colaborando para salir adelante. Lo bueno es que hacemos un buen trabajo preventivo, de aclimatación, lo que disminuye los rescates y los peligros de muerte en altura. Hay muchas personas que suben solas; sin guía, sin experiencia y no toman en cuenta los riesgos: nos hacen pasar de ser médicos de consultorios a ser médicos rescatistas", indicó Guillermo Arévalo, otro médico y andinista, con la primera temporada en su haber. "Lo importante es que estamos entrenados y expuestos a la altura, por lo que reunimos condiciones físicas y psicológicas óptimas. De ahí que en el consultorio más alto del mundo se nos facilita prestar el servicio", agregó el médico.

Personal del Equipo Médico, de Guardaparques y de la Patrulla de Rescate, en la cima del Techo de América.
Personal del Equipo Médico, de Guardaparques y de la Patrulla de Rescate, en la cima del Techo de América.

Los guías, andinistas y turistas que han pasado en los últimos días por la cima del Coloso dejan también sus impresiones del trabajo realizado en materia sanitaria por el equipo de profesionales. En contacto con LA NACION, de regreso a su país, antes de abordar el avión, Sundaram Karthikeyan, padre de Kaamya, la nena india de 12 años que también hizo cumbre, después de sortear una fuerte descompostura, dio a conocer, con un perfecto inglés, su sensaciones del servicio recibido. "Estar a esa altura y atender a los montañistas con una sonrisa y paciencia es un verdadero ejemplo. Están haciendo un trabajo excelente. En el caso de mi hija, que se descompuso en el ascenso, había elementos de duda si seguir, aún cuando todo estaba mejor. Pero, ellos tomaron cierto riesgo y nos dejaron subir. Lo más importante es que el doctor decidió ascender hasta la cumbre con mi hija, para brindarle más seguridad, lo que animó también al guía a ir por la cima. Y cuando hay confianza, subes con más fuerza", expresó Sundaram.

También, en medios especializados aparecen evaluaciones de expertos de la situación actual del servicio en el cerro. Así, el reconocido guía ecuatoriano Oswaldo Freire, quien tiene más de 23 expediciones al Aconcagua, reconoció el trabajo que se realiza en el Parque Provincial Aconcagua. "Cuando estuvimos ahí estuvo un doctor y un guardaparque subiendo a la cumbre. Estaban muy pendientes de la gente. Había una chica que me parecía de ascendencia hindú que iba muy mal, las botas desatadas...Luego vi al doctor bajando con ella. Me parece increíble que el Parque esté tomando esas precauciones", contó Freire a la revista Cumbres.

Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".
Los médicos del Aconcagua en plena acción, salvando vidas, a más de 5.400 metros de altura, en el "centro de salud más alto del mundo".

Reporte de un "día agitado"

A continuación la transcripción del reporte médico al que accedió LA NACION de una jornada "agitada", con mucha acción y riesgos, en medio del frío, el viento y a gran altura.

- 23/12/19

Dr. Bernabé Abramor se desplaza durante la noche a la cueva a buscar andinista Jatindeer Gil perdido que corría gran peligro si pasaba la noche a esa altura o extraviaba su ruta.

A las 4:45 AM recibe alerta por parte de guía Agustín Aramayo de un cliente servicio suelto de Inka llamado Jatindeer Gil que la última vez que lo vieron fue el día anterior en la canaleta a las 16. Se comunica con la patrulla y coordina la búsqueda. Dr. Abramor sale desde Colera y un patrulla desde Nido para tomar contacto con el paciente.

A las 5:25 AM empieza a subir el Dr. Abramor. A las 7:15 hace contacto con el cliente perdido que había pasado la noche en la cueva a los 6700 msnm. Lo encuentra unos 80 metros antes de la cueva, lo asiste, lo hidrata y alimenta, lo abriga con su equipo personal dada su hipotermia e inician descenso.

Finalizando la travesía recibe alerta de supuesto andinista con ACV en Colera, por lo que Dr. Abramor desciende rápidamente para asistir a dicho paciente. El primer paciente J. Gil continúa descendiendo con guía Gerardo Márquez (conocido como Bauti), guia de Inka que bajaba con su cliente que no se sentía bien. Dr. Abramor en Cólera evalúa al paciente, descarta ACV y hace el diagnostico de MAM severo.

Otros dos patrullas suben para colaborar con ambos pacientes.

Dr. Abramor con patrulla Marcos Paz descienden uno con cada paciente y arribamos a Nido de Cóndores.

A las 14 aprox. ingresa helicóptero a Nido y se evacua a ambos pacientes.

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